Elección de Claudia López rompe paradigmas en Colombia

Elección de Claudia López rompe paradigmas en Colombia

Claudia López, recién electa alcaldesa de Bogotá, Colombia / Foto AP

 

Meses antes de su histórico triunfo electoral, Claudia López discutía con un presentador de televisión local por la manera en que él describió su carácter. “Usted habla como que estuviera peleando a veces”, dijo en un segmento en vivo. “No me vengas con condescendencias machistas”, respondió.

Ahora, la política de 49 años con un doctorado de la Universidad Northwestern de Chicago llevará su lucha de décadas contra la corrupción y la desigualdad al escenario principal en el papel de la primera alcaldesa electa de la ciudad más grande de Colombia.





El triunfo de la analista convertida en política es considerado un importante avance en una nación donde las mujeres conformaron apenas un poco más del 10% de todas las candidatas aspirantes a alcaldías o gubernaturas en los comicios regionales del domingo.

“Para mí es un pequeño paso”, dijo ante la ovación de sus seguidores después de su victoria. “Pero para las mujeres de Colombia es un paso enorme”.

Aunque su logro es la manera en que buena parte de Latinoamérica comenzará a conocerla, López ha estado en los reflectores de Colombia durante años, desde los días en que era una analista que denunciaba la corrupción en las esferas más altas del poder. En su vida personal, ha sido igualmente abierta y transparente, compartiendo un apasionado beso el domingo con la mujer que es su pareja mientras se daban a conocer los resultados electorales, un momento que se ha vuelto viral en redes sociales.

La hija de una profesora de escuela también se convertirá en la primera alcaldesa abiertamente lesbiana de una ciudad capital de Latinoamérica, una región que avanza lentamente en pro de los derechos de la comunidad LGBT pero en donde los añejos prejuicios culturales y la desigualdad siguen siendo un obstáculo.

“Es una buena señal que lanzamos desde Bogotá al resto del país y al resto de Latinoamérica”, dijo Jorge Gallego, profesor en la Universidad Rosario de Colombia.

La mayor de seis hermanos, a López le gusta recordarles a los votantes que a diferencia de muchos políticos colombianos, ella no tiene un apellido famoso ni heredó una fortuna. A través de becas y préstamos, trabajó para pagar su universidad, primero los estudios de medicina antes de descubrir su pasión por el servicio público.

Siendo investigadora en la Corporación Nuevo Arco Iris, una misión de observación electoral sin fines de lucro, López indagó en las votaciones irregulares que derivaron en el descubrimiento del llamado escándalo de la parapolítica que vinculó a una gran cantidad de políticos de alto rango con los violentos grupos paramilitares de extrema derecha.

La labor de López fue parte de la evidencia que citó la Corte Suprema para a la larga presentar cargos en contra de varios políticos, una hazaña que le generó elogios y amenazas de muerte por igual, obligándola a salir del país abruptamente en por lo menos una ocasión.

En 2009 fue despedida de su trabajo de columnista en el periódico El Tiempo tras criticar la cobertura del diario a un escándalo de un programa gubernamental de crédito, en lo que sus simpatizantes consideran un ejemplo más de su arrojo por responsabilizar al poder.

Sus detractores _incluyendo al expresidente Álvaro Uribe_ aseguran que por momentos ha cruzado los límites entre la difamación y la libertad de expresión.

“Claudia ha mantenido una posición crítica frente a algunos poderes”, dijo Patricia Muñoz Yi, profesora en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. “Para algunos, esa posición pública ha podido exceder los límites del diálogo… pero para otros es reflejo de una personalidad independiente”.

A lo largo de su carrera, rara vez López ha hecho de los derechos de la mujer o de la comunidad LGBT su único tema o el principal, enfocándose en una agenda mucho más variada que va desde mejorar la educación pública y el transporte a encabezar el combate a la corrupción. AP