Amor en tiempo de crisis: Las “canitas al aire” cuestan un ojo de la cara

 

 

La crisis del país se ha encargado de volver fiel a las personas, pues tener un amorío cada día se vuelve más costoso y complicado. Algunos hoteles cobran más de un sueldo mínimo por “raticos” de dos y cuatro horas.

Por María Cordero / 2001

El equipo de 2001 realizó un recorrido por distintos hoteles, restaurantes y farmacias de Caracas. Algunos locales amatorios manejan tarifas en dólares y bolívares.

Salir a un bar o restaurante comienza a golpear el bolsillo por los altos costos de los tragos y comidas. En el restaurante Odeón ubicado en Plaza Venezuela una cerveza para “arrancar las conversaciones” tiene un valor de 14.300 a 24.200 bolívares, también existen las promociones de 10 cervezas por Bs 132.000.

María Benavides, propietaria, comenta que en la actualidad se mantienen con la clientela fija. “Las visitas o turistas se ven muy poco, trabajamos con los clientes de siempre, acá como es un restaurante de comida colombiana se pide mucho la bandeja paisa que está en Bs 140.000 y el pollo a la broster que oscila entre 90.000 y 275.000 bolívares.

Habitaciones matrimoniales sencillas desde 140.000 hasta 800.000 bolívares se consiguen en Plaza Venezuela y El Rosal, para un rapidíto o una plácida noche con salida al día siguiente, también están las que tienen más comodidades como las de jacuzzi que van desde 350.000 a 660.000 bolívares.

Aunque estos costos para algunos parecen elevados, otros trabajan doble para cubrir sus amoríos. Es el caso de José Martínez, quien realiza labores de moto taxi en las adyacencias de Plaza Venezuela. Él toma todas las carreras posibles en el día para poder tener su pareja estable y sus “resuelves”.

“Ahorita todo es buscar aquí y allá para poder sacar una buena cifra en el día y poder pagar por las aventuras, porque existen mujeres que pagan, pero ahorita las dos que tengo aparte de mi novia las mantengo yo. Eso de tener algo por fuera de casa es rentable es para las muchachas que no pagan nada”.

Por su parte Jairo Ribas, trabajador independiente considera que tener dos parejas le resulta adecuado para olvidarse de la situación que atraviesa el país y estar más tranquilo.

“Ahorita hay que vivir es de aventuras, yo tengo dos y así se me olvidan los problemas. Es como un desestresante natural: las mujeres y Dios son lo que te hace olvidar lo que pasa en el día a día”.
Hay quienes también prefieren mantener una relación estable y segura sin “inventar más de la cuenta”. Así lo indicó Rafael Montilla quien está casado desde hace 32 años y busca el esparcimiento junto a su pareja.

“Yo siempre he sido fiel, tengo 32 años con mi pareja y aunque existen las discusiones nunca han sido por infidelidad, tratamos de que a pesar de la crisis salgamos así sea a caminar, comernos un helado y mantenernos enamorados. Sí tengo amigos que me dicen que ya está imposible tener aventuras por lo costoso de los restaurantes y hoteles”.

 

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