Estudiantes venezolanos siguen apostando por el país

Estudiantes universitarios de Lara siguen apostando al país y a su progreso y no abandonan sus carreras a pesar de las trabas que atraviesa el sector educativo, producto de la situación económica actual y la cual los pone contra las cuerdas.

Por María Betania Jordán | LA PRENSA de Lara

El camino de los universitarios no es fácil. Hay quienes tienen que ingeniárselas ante el asfixiante presupuesto que manejan las universidades que ha hecho que las providencias, como el transporte y el comedor, hayan sido suprimidos. Sin embargo, la preparación académica no se detiene.

“Este mal momento por el cual están pasando las universidades sólo será un mal capítulo, porque seguiremos apostando al desarrollo y a la formación profesionales, hay que seguir llenándose de fuerza y valor por la reconstrucción”, expresó José Monasterios, estudiante y miembro de la FCU de la UCLA, quien detalló que ante la crisis y la estampida de venezolanos, Lara todavía conserva universidades con las puertas abiertas para que haya investigación, nuevas tecnología y conocimientos.

Monasterios admite que la situación es crítica y que los estudiantes deben correr en una pista de obstáculos debido a la crisis económica y lo cual repercute en el rendimiento académico. Detalló que las universidades públicas dejaron de serlo cuando los estudiantes paulatinamente perdieron todos sus beneficios, asegurando que la educación se convirtió en algo costoso lo cual trae como consecuencia la deserción estudiantil. “Lamentablemente sólo estudia el que puede, porque no todos pueden pagar. De 8 mil estudiantes que tenía la UCLA, hoy están inscritos unos 4500 entre todos los decanatos”, reveló.

Edwin Lucena, estudiante del noveno semestre de Ingeniería Industrial de la Unexpo, cuenta que desde el inicio de su carrera se dedicó a la venta de chucherías para poder costear sus estudios. Ahora optó por dar cursos de cálculo a estudiantes del primer semestre y con eso se ayuda para cubrir al menos los pasajes.

Así como Lucena, está la mayoría de los universitarios, quienes buscan cómo ayudarse y mantenerse firmes en la carrera. En la Unexpo eran aproximadamente 2 mil estudiantes, hoy quedan unos 800, quienes han tenido que dejar las aulas por diversos motivos. Pasajes, comida, pago de residencia para los foráneos, son algunas de las trabas que presentan los jóvenes. Omar Tolosa, estudiante de la Unexpo, detalló que quienes se mantienen en aula siguen reinventándose para ser la generación de relevo.

Se esfuerzan

Los estudiantes no sólo tienen la tarea de permanecer en sus clases, también tienen que combinarlas con el trabajo para poder costearse sus estudios. Hay quienes van a clases en la mañana y trabajan en la tarde o viceversa, cuyo reto deben asumir para poder obtener un título de profesional.

José Andrade, estudiante de Ingeniería Electrónica, contó que como adulto asume sus responsabilidades. “Mis padres no pueden pagar mis estudios y tengo que trabajar, el semestre pasado lo costee vendiendo seguros funerarios”, apuntó.

En la Universidad Yacambú la mayoría de los estudiantes trabaja, aseguró Eduardo Ramírez, miembro del Movimiento Estudiantil, quien explicó que un trimestre puede salir en unos 180 dólares. “En el 2015 había 15 mil estudiantes, hoy son unos 5 mil, y de esos, al menos 3 mil están fuera del país” dijo.