Ser madre y tener VIH en Venezuela

El diagnóstico para la bebé de Stefhany no fue favorable. La niña, con una semana de nacida, pasó a formar parte de los 2.728 infantes que viven con VIH en el país según reporta la Red Venezolana de Gente Positiva. Mientras, Jhonatan Rodríguez de StopVIH indica que la epidemia se encuentra fuera de control a raíz de la escasez de medicamentos y preservativos.

Por Raylí Luján / lagranaldea.com

Sthefany no planificó embarazarse. No es la única a la que puede pasarle esto. Pero ser madre en una Venezuela sumida en la crisis es toda una odisea y más si ya se tiene un hijo, y si el nuevo embarazo es producto de un encuentro sin protección sexual. En su caso se trató de un encuentro con su ex pareja tras el cual no sólo supo que gestaba una nueva vida, sino que era portadora de VIH.

Esta joven de 23 años debía enfrentarse a un virus sobre el que poco conocía, y es que el país registra números deficientes en materia de educación sexual y reproductiva.

Si bien existen normas jurídicas sobre el derecho de niños, niñas y adolescentes para que accedan a esta información, esto no se cumple, tal como lo refleja el informe “Mujeres al Límite 2019”, elaborado por Equivalencias en Acción.

“No existe un programa específico en materia de educación sexual y los contenidos vinculados a ésta aparecen dispersos en los diferentes programas educativos para cada grado escolar. Tampoco se conocen programas de capacitación a docentes, no se identifican campañas realizadas desde el Ministerio del Poder Popular para la Educación ni aparecen líneas presupuestarias específicas para educación integral en sexualidad en el presupuesto de este ministerio”, reza el documento.

Cuando Sthefany dio a luz en la Maternidad Concepción Palacios, en Caracas, no sólo continuaba sin la información que requería para atender su caso, tampoco contaba con el tratamiento adecuado para ella y su bebé recién nacida.

Tuvo un parto natural a sus 36 semanas de embarazo luego de haber recorrido varios hospitales y de sufrir una rotura de membranas, lo que impidió a los especialistas practicarle una cesárea pues en ese punto sólo causaría una infección mayor.

Esperaba el estudio de carga viral para su hija. La Maternidad prometía entregarlo una semana después del nacimiento. Sólo sería posible por las donaciones hechas por organizaciones como Unicef y el Fondo de Población de las Naciones Unidas. Desde el Estado las fallas en distribución de antirretrovirales y reactivos alcanza un 70%.

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