Patty Hearst, la hija del magnate que se convirtió en terrorista

Patty Hearst, la hija del magnate que se convirtió en terrorista

 

Cuando en 1973, Jan Erik Olsson intentó asaltar un Banco de Crédito en Suecia, no sospechaba que inventaría el síndrome de Estocolmo. Tras el cautiverio, varias de sus rehenes aseguraron que no habían sentido miedo en ningún momento y que incluso deseaban viajar por el mundo con sus raptores, una reacción psicológica tan fascinante que daría lugar a muchas películas y novelas de ficción posteriores.





Por El Confidencial

Solo un poco después, el caso fue aún más impactante. Corría el año 74 y en el imperio de William Randolph Hearst aún no se ponía el sol, a pesar de todo. Habían pasado muchos años desde que ese ciudadano Kane real promoviera una guerra gracias a la propaganda; también había creado el amarillismo tal y como lo conocemos: si no había noticia no pasaba nada, ya se inventaría. El predecesor del clickbait ya había muerto, sí, pero también había dejado tras de sí una prole de herederos millonarios y despreocupados que representaban el ‘savoir faire’ más absoluto, como solo los ricos pueden hacerlo.

Lo que los Hearst no imaginaban por aquel entonces era que Patricia, nieta del magnate, acabaría acaparando portadas de todo el mundo por dos motivos: un rapto y un posterior robo. Sucedió un 4 de septiembre de 1974. La América de la era Reagan no pasaba por su mejor momento con la Guerra de Vietnam, la lucha por los Derechos Civiles, la pobreza y la recesión económica. Entre toda aquella amalgama de conceptos históricos había surgido el Ejercito Simbiótico de Liberación (SLA), un grupo de guerrilla urbana que luchaba por implantar la revolución socialista a nivel mundial. Sin duda se trata de uno de los grupos armados más singulares del siglo pasado, y quizá parte de su fama también tenga que ver con el rapto de Patricia, en un intento de extorsionar a Randolph Apperson Hearst, en otras palabras, su padre.

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