“Además de abusar de nosotras, nos hacía ver los abusos de otras niñas”: El crudo relato de víctimas de un colegio religioso

“Además de abusar de nosotras, nos hacía ver los abusos de otras niñas”: El crudo relato de víctimas de un colegio religioso

La congregación Legionarios de Cristo fue fundada en la Ciudad de México en 1941, por el seminarista Marcial Maciel (Foto: Facebook@Legionarios de Cristo)

 

Luego de que la orden de los Legionarios de Cristo presentó el pasado 22 de noviembre un comunicado en el que reconocieron los abusos sexuales cometidos por el sacerdote Fernando Martínez Suárez, exdirector del Instituto Cumbres, contra alumnas a principios de la década de los 90, las víctimas aseguraron que aún persiste el encubrimiento y omisiones de los actuales dirigentes.

Por infobae.com





En dicho comunicado titulado “Siempre a favor de las Víctimas”, se menciona que entre las acusaciones contra el sacerdote están el abuso de al menos seis niñas de entre 6 y 11 años que estudiaban en ese colegio, ubicado en Cancún, al sur de México, entre 1991 y 1993. El Instituto Cumbres es una organización educativa de la congregación fundada por Marcial Maciel en 1941.

Han pasado 26 años y María Belén Márquez, una de las víctimas, confesó en entrevista con el diario El País de España que no ha podido borrar de su memoria las vejaciones sexuales que tuvo que sufrir dentro de las instalaciones de dicho colegio. Lo que más retumba en su cabeza, cuenta, es la voz del religioso en la oscuridad; “Me decía: ¿Te gusta?, ¿te gusta? y yo callada”.

“Lamento que todo esto tenga lugar dentro de una congregación que actualmente está buscando una renovación y una purificación. El padre Fernando siguió ejerciendo su ministerio hasta el 2017”.

Belén Márquez es directora de la ONG católica “Misión Maya”. Desde que las denuncias salieron a la luz en mayo pasado, sufre ansiedad, culpa y rechazo a su cuerpo, los mismos síntomas cuando era niña y fue abusada.

Por su parte, Biani López Antúnez, otra de las víctimas contó: “Además de abusar de nosotras, nos hacía ver los abusos de otras niñas. Dejaba la puerta entreabierta y nos hacía sentarnos en primera fila y ver”.

De acuerdo con López Antúnez, además del de Martínez, sobresalió otro nombre: Aurora Morales, una profesora que presuntamente las sacaba de clases y las dejaba en la oficina del abusador. La víctima no recordaba en principio a Morales, pero según relata, “vi su foto en internet e inmediatamente sentí miedo e inseguridad ¡Miedo, a mis 34 años!”, aseguró.

La hoy museógrafa, llegó al Instituto Cumbres a los ocho años de edad cuando estaba dirigida por Martínez Suárez, pese a que ya había tres denuncias por pederastia en su contra.“Ellos sabían perfectamente que estaban poniendo a un depredador sexual en mi colegio. Era totalmente prevenible”.

En mayo pasado, la conductora de radio Ana Lucía Salazar contó en sus redes sociales lo que había sufrido en manos de Martínez. El revuelo que causó la acusación de Salazar forzó a la orden religiosa a abrir una investigación interna, cuya conclusión fue presentada con el comunicado.

Por ello, la directora de la ONG católica “Misión Maya” reconoció que, a diferencia del proceso canónico, las leyes mexicanas no ayudan mucho a las víctimas porque los delitos de abusos de menores prescriben a los pocos años de cometidos. Sin embargo, están analizando con abogados la posibilidad de la denuncia penal por complicidad y encubrimiento de algunos miembros de los Legionarios de Cristo.

Martínez Suárez, actualmente de 79 años, vive en una casa religiosa en Roma , Italia. Entre las sanciones que le ha impuesto la congregación mexicana se encuentra la prohibición del ejercicio público del ministerio sacerdotal y se determinó que reciba un “acompañamiento psicológico adecuado”.

Este caso ha puesto de nuevo sobre la mesa los casos de pederastía en una de las órdenes religiosas con más poder en México. En 1997 varios exlegionarios apuntaron que Marcial Maciel así como otros sacerdotes en la congregación habían cometido abusos sexuales, acusaciones que el Vaticano ocultó por 70 años, según la denuncia del cardenal Joao Braz Aviz.