Nuestra mayor garantía: ¡Guaidó Presidente! por @ovidiolozada

Indiscutiblemente Guaidó representa el camino más corto y seguro hacia el cambio de régimen en Venezuela.

Apenas preparándome para recorrer el 2020 y a punto de ser testigo de la “sui géneris” elección de la última junta directiva del actual y legítimo parlamento nacional electo aquel diciembre de 2015, quiero compartir algunas reflexiones con la intención de aportar algunas ideas para amarrar a Venezuela a la pata del éxito del 2020.

Lo más irónico es que este ejercicio lo hago justo cuando en paralelo degusto por TVE el debate parlamentario para intentar por cuarta vez la investidura del presidente español, donde en los discursos más incómodos de los señoríos (diputados) aparece en la narrativa comparativa y ofensiva el caso de la dictadura madurista, el desastre económico venezolano o la ruina del otrora país rico de América Latina para proyectar hacia dónde podría derivar la “madre patria” de equivocarse en su camino al andar.

Ah, de pronto se condimenta esta reflexión con mensajes que llegan desde Venezuela por whatsapp y Twitter comentando los intríngulis de la antesala a la sesión de la AN con el régimen sobornando y persiguiendo diputados y puliendo su malévola estrategia para echarle mano al único poder legítimo que nos ganamos a buen pulso.

Me pregunto, ¿tiene sentido arriesgar todo lo q tenemos hasta ahora?, ¿tiene sentido darle la espalda a tanto sacrificio venezolano?

En la búsqueda de mi rotunda respuesta puedo asegurar que a “grosso modo” Guaidó pasó mi prueba. Ese nuevo liderazgo aprobó mi evaluación política. Que cometió algunos errores? Si. Que en oportunidades le pudo sacar más provecho a algunas situaciones? También. Que hubo gente de su entorno que le pudo salpicar negativamente? En algunos casos.

Pero en la balanza de mi evaluación… su personalidad, su atrevimiento, su consecuencia, su sacrificio, su humildad, su contacto directo con la gente y sus problemas, su relación con los partidos y liderazgos nacionales -con escasas excepciones-, el apoyo internacional gestionado y alcanzado (rescatando el inteligente y efectivo trabajo del siempre criticado Julio Borges, con Veccio o Tarre), el apoyo popular sostenido y promediado, su capacidad de aguante, de resolución e incluso de respuesta u omisión intencionada ante tanto ataque de unos y de otros, me dan un saldo abiertamente positivo de este joven y oportuno liderazgo “sobrevenido” y afortunado para quienes aspiramos el cambio de régimen en Venezuela.

Por eso pienso que sería no solo mezquino no re-elegirlo hoy #5Ene como presidente de la AN y dejarlo encargado de nuevo de la presidencia de la República sino además poco inteligente a propósito de toda la conveniente y estratégica telaraña política, de apoyos y de relaciones que hemos podido adelantar en su primer año de difícil gestión y tras su liderazgo, y que difícilmente podríamos reiniciar con otro liderazgo cohesiónador, hoy enexistente.

Claro que Guaidó no adquirió sólo ese peso político que hoy exhibe. Tuvieron que pasar muchas cosas, mucho sacrificio de muchos, literalmente mucha sangre, sudor y lágrimas ha corrido por ese río de esperanza democrática para que fuese finalmente ese joven ingeniero quien heredara de tantas circunstancias sobrevenidas ese liderazgo que hoy detenta.

Seguramente tu que me lees también contribuiste con esto. De alguna manera, mucha gente conocida y reconocida pero también muchos anónimos han sido clave para que estemos donde estamos.

Todos debemos echar lápiz y sacar mejor las cuentas para comprender que es Guaidó, acompañado de los diputados consecuentes, quienes son amplia mayoría, y por todos los gremios, intelectuales, estudiantes, trabajadores, curas, y el río de ciudadanos de a pié, migrantes y en Venezuela, quien más y mejor nos representa, quien más nos conviene hoy, quien reúne más requisitos para el éxito. Por dónde quieran verlo, Guaidó hoy, es nuestra mayor garantía.

A manera de “Post data”

Ojalá Guaidó, como presidente reelecto de la AN y Presidente (e) de la República nombre una especie de Comisión re-estructuradora o de Inclusión que se faje a restablecer alianzas, a escuchar a los otros, sean disidentes de allá o de acá, a todo individuo o grupo que se mueva y esté harto de Maduro-Cabello y lo que representan, a todo aquel que crea que llegó la hora del cambio político en Venezuela, para sumarlo a esta causa renovada y renovadora que no descansará hasta que caiga la dictadura. Que así sea.

@ovidiolozada