Devotos vencen obstáculos para acompañar a la virgen en Barquisimeto

El equipaje los acompaña hasta el santuario de Santa Rosa. Los devotos de la imagen de la Divina Pastora vencieron los obstáculos de la crisis, como la escasez de gasolina, la falta de efectivo para viajar, y lo costoso que representan los gastos de comida y hospedaje, y movidos por la fe, llegaron para agradecer los favores concedidos.

Por Ana Uzcátegui | LA PRENSA de Lara

Rosmary Rangel viajó desde Cumaná en silla de rueda, y aunque en carro particular, sus familiares se prepararon con varios bidones de gasolina para garantizar el viaje de regreso. La joven padece de poliomielitis, (enfermedad en la médula espinal que produce parálisis). “Es la primera vez que vengo a la procesión. Así tenga que recorrerla en silla de rueda, estoy llena de gozo, porque he visto mejoría desde que le he implorado a la pastorcita que intervenga para mi sanación”, relató.

Héctor Blandía, viajó desde Miranda, pero ahorró junto con su esposa por tres meses para cancelar viaje y hospedaje. “Un hotel en la zona centro cobra 50 dólares la noche, pero uno se prepara para asumir los gastos, lo importante es cumplir con la promesa de ver a la virgen de cerca y agradecerle”, mencionó. Narys Cañizález vino de Valencia, pero tuvo que pagar demás para obtener 450 mil bolívares en efectivo y garantizar los pasajes. “Tengo 14 años visitando la procesión y siempre vengo acompañada con un familiar, todo vale la pena por agradecer a la reina del cielo”, dijo.

Petra Díaz tiene 72 años y junto a sus cinco hijos, 15 nietos y tres bisnietos, amanece en Santa Rosa escuchando todos las misas. Sobre varias colchonetas, cobijas y equipaje manifiesta que viene de Bobare y hace el sacrificio para disminuir gastos. “Amanecemos en Santa Rosa, la fe hace que nos olvidemos del frío en las noches, o del sol en plena tarde. Nos vinimos preparados con arepas y pan relleno para amortiguar durante el peregrinaje”, mencionó la abuela.

Aliento de fe

Los feligreses ven en la Divina Pastora un aliento en medio de tanto dolor, según lo considera Samir Hernández, quien arrodillado llegó al trono de la virgen para agradecer el milagro que este año obtuvo. “El 14 de septiembre unos malandros intentaron matarme, y me fracturaron el brazo izquierdo por dos machetazos que me dieron. Yo le imploré a la virgen mi cura y ya mis huesos han soldado y me puedo mover mejor”, dijo entre sollozos el hombre a los pies de la imagen.

La señora Mary Bermúdez, fue acompañada de su hijo y su andadera para orar en Santa Rosa. Contó que tienen metástasis ósea y aunque tenía dos años sin poder pararse de la cama, postrada por la enfermedad, esta vez su fe fue más grande. “Le pido a la virgen que nos ayude a salir de la crisis, que podamos cambiar el país, porque cada día es más difícil conseguir los medicamentos”, mencionó la docente jubilada de 70 años.

Julia Meza vino desde Ospino, Portuguesa, a presentarle a su hija de tres años a la virgen. “Mi bebé nació con hidrocefalia congénita. En diciembre la tuve grave en el pediátrico, pero en medio de las dificultades pedí a la Divina Pastora por su intercesión y lograr la mejoría de mi pequeña”, manifestó la mujer abrazando a su hija.