Ni las cajas Clap se salvan del déficit alimentario agudizado por el régimen de Maduro

Cajas del Clap. | Foto: Cortesía

 

La ONG Ciudadanía en Acción reportó un déficit alimentario de 62,6% en todo el territorio nacional. El director de esta organización, Edison Arciniega, explicó que para satisfacer los requisitos alimentarios de cada venezolano a partir de los 36 kg de peso se requieren 1 millón 177 mil toneladas métricas de alimento per cápita. Para diciembre de 2019 la disposición alimentaria cerró con 600 mil toneladas menos, es decir, sin el 40% del requerimiento nutricional nacional.

Por Laura Clisánchez / correodelcaroni.com

Precisó que los venezolanos han sustituido la carne, huevos y lácteos de su plato, -cuya disposición es de 5,2%, 3,2% y 1,7% respectivamente en todo el territorio nacional- por cereales, que representan el 49,9%, y tubérculos, que representan el 18% de la disposición nacional por cada 36,74 kg de peso per cápita.

Clap cuesta abajo

La principal iniciativa estatal para solventar las carencias alimentarias es el programa de los comités locales de abastecimiento popular (CLAP). Programa que redujo los suministros en un 60,38%. Además de eso, este programa no cubre las necesidades nutricionales de los venezolanos tomando en cuenta las recomendaciones nutricionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Entre enero y diciembre de 2019, el CLAP cubrió solamente el 5,8% de la distribución alimentaria nacional, mientras que los mercados representan el 29,7% de dicha distribución. Un 61% de la demanda permanece sin cubrir.

Es la disminución de la distribución de alimentos y la calidad de los mismos lo que incrementa las cifras de desnutrición, tomando en cuenta que para ese año el 83% de las familias venezolanas depende de la caja del CLAP para alimentarse según el monitoreo de Datanalisis.

Los subsidios estatales no satisfacen las necesidades de los sectores económicos que deberían. La distribución de este programa es mayor en las parroquias del centro del país, donde se concentra el 40% del producto interno bruto (PIB) del país. Ahí se les distribuye el 41,3% del total de las cajas en detrimento de las parroquias con más vulnerabilidad alimentaria y nutricional -las más periféricas- a las cuales solo llega el 3,7% de las cajas. Las parroquias centrales reciben hasta 3 kg más de alimentos por caja que las más periféricas, precisan.

Lo mismo sucede con los combos proteicos y la Operación Pernil. Para diciembre hubo 5,1 millones de cortes de cerdo distribuidos por la Operación Pernil en las parroquias centrales del país, mientras que las más lejanas recibieron solamente 533.0345 mil.

Los combos proteicos contienen hasta 8 productos, 3 de los cuales suelen ser de alto contenido proteico y 5 suelen ser hortalizas frescas. Este combo llega al 51,32% de las familias en las parroquias centrales y al 9,02% de las familias en las parroquias periféricas.

Esto repercute directamente sobre las poblaciones más vulnerables, entre estas: niños, adolescentes y ancianos. Estos últimos son grupos con riesgo de desnutrición por cambios fisiológicos, sociales, económicos y psicológicos relacionados con el envejecimiento, de acuerdo con la compañía farmacéutica Novartis.

La malnutrición está presente en más de la mitad de las muertes en los niños aunque esta no siempre sea la causa directa del deceso, según la OMS. Este riesgo aumenta en el contexto de la crisis humanitaria compleja que atraviesa Venezuela.