El número de refugiados y exiliados venezolanos por culpa del chavismo alcanza ya los cinco millones

Los oficiales de migración colombianos verifican el documento en el puente internacional Simón Bolívar en la frontera con Venezuela, en Cúcuta, Colombia, el 20 de noviembre de 2019, después de que el gobierno colombiano ordenó el cierre de la frontera antes de la próxima huelga nacional el próximo 21 de noviembre. (Foto por Schneyder MENDOZA / AFP)

 

Imagínese que cinco mil personas deban abandonar su país y separarse de sus familiares diariamente sin haber padecido una guerra, ni haber sufrido de un terremoto ni haber sido desalojados por un huracán. Piense por un momento qué tan desesperado tendría que estar usted para caminar desde Lisboa hasta Kiev en busca de medicamentos o cuánto le debe arder el estómago para caminar desde Madrid hasta Helsinki en busca de alimentos. Reflexione qué tan grande puede ser el miedo de un joven de perder su futuro para que navegue en una balsa hasta llegar a una isla desconocida para rehacer su vida. Bienvenidos al Socialismo del Siglo XXI de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y muchos otros que han hecho de Venezuela no solo una dictadura, sino un Estado criminal que ha forzado a 5 millones de venezolanos dejen sus hogares por escasez de alimentos, falta de medicinas, persecución, hiperinflación, cortes eléctricos e inseguridad. Hoy, quienes abandonan Venezuela, caminan distancias similares a las anteriormente mencionadas para desayunar o entrar a un quirófano.

Por David Smolansky Urosa / abc.es

Los venezolanos empezamos el 2020 como la población más desplazada del planeta sin haber tenido un conflicto bélico convencional ni una catástrofe natural. Solo los sirios que han pasado por una guerra en los últimos 9 años superan a los venezolanos en abandonar sus hogares. Sin embargo, de prologarse la tiranía madurista durante los próximos meses, habrá más refugiados venezolanos que sirios y seremos uno de los flujos migratorios más grandes, sino el más grande, desde la Segunda Guerra Mundial.

Los retos que tienen los países receptores son enormes. Aproximadamente 2.5 millones de los desplazados no tienen documentación o sus pasaportes están próximos a vencer. Siete de cada diez mujeres que dan a luz en la frontera brasileña o colombiana son venezolanas. Además, más de 1.5 millones de refugiados presentan algún síntoma o riesgo de desnutrición. Todos estos venezolanos merecen ser reconocidos como refugiados, según lo establece la Declaración de Cartagena, para gozar de protección permanente, acceso a servicios como la salud y educación e inserción en los mercados laborales. La comunidad internacional debe cooperar mucho más con las naciones latinoamericanas y caribeñas que han visto sus capacidades seriamente alteradas ante un flujo migratorio que nadie pronosticó que podía alcanzar las 5 millones de personas cuando empezó hace 5 años.

Ahora bien, el mayor reto de la comunidad internacional es frenar este deslave humano y la única solución es desmantelando al régimen de Maduro. No se trata de otra dictadura latinoamericana a manos de un caudillo. Es mucho peor. Es una estructura criminal que se sostiene económicamente a través del narcotráfico y la minería ilegal, con métodos cada vez más sofisticados de represión y control social, donde la proliferación y albergue de grupos irregulares están a la orden del día para controlar territorios ricos por su abundancia petrolera, gasífera o minera. Todo esto con apoyo de agentes cubanos y tropas rusas.

Ante este paraestado, los venezolanos están completamente desprotegidos y prácticamente la única opción de sobrevivencia es huir a otro país. En ese sentido, cuando la vida de millones de personas corre peligro, la legislación internacional valida cualquier opción, actuando más allá de la diplomacia, para proteger a dicha población que puede terminar exterminada en cámara lenta o desterrada para siempre. Por eso, urge la salida de la tiranía de Maduro. De lo contrario, Venezuela se vaciará.

David Smolansky es el Comisionado de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) para la crisis de migrantes y refugiados venezolanos. Exalcalde de El Hatillo (Caracas) con orden de arresto y en el exilio.