Cronica.Uno: Tortura a presos políticos incluye tratos crueles y encierro de sus mascotas

Oso fue traslado en una unidad de las FAES. Foto: Cortesía

 

Oso cumplirá un año encerrado el 25 de febrero de 2020. De un comando de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), en Petare, fue traslado a la zona 7 de Boleíta. Es un perro de raza fila brasilero, que paga con encierro la persecución de su dueño, el sargento mayor de la extinta Policía Metropolitana, Gilberto Rafael Martínez Daza.

Por Yohana Marra | Cronica.Uno 

A la mascota se la llevó una comisión de las FAES, cuando allanó la casa del funcionario, en el kilómetro 35 de El Junquito. Lo usaron como medida de presión. Familiares y allegados temen no ver más nunca a Oso.

Al menos siete perros de perseguidos políticos sufrieron maltrato por parte de las fuerzas de seguridad del Estado. Han sido usados como medida de presión en contra de sus dueños, perseguidos políticos acusados de conspirar en contra del gobierno de Nicolás Maduro.

Tres mascotas continúan bajo vigilancia de los efectivos: Oso, Arpa y Thor (mastín napolitano). Otros tres murieron: a Bambán lo mutilaron y le dieron tratos crueles previo a su muerte, mientras que a Jasper (pastor alemán) y Astro (mestizo) los encontraron muertos luego del allanamiento de los funcionarios. Y Nina (golden retriever) fue recuperada, tres semanas después de su encierro.

El abogado penalista Joel García explicó que los cuerpos de seguridad del Estado optan por llevarse a familiares, conocidos y hasta a las mascotas de los perseguidos para obligarlos a que se entreguen, como parte de la tortura psicológica o para forzarlos a suministrar alguna información.

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