Olga Hidalgo de Curiel: Polita Colina de Pérez

 

Una joven de noventa años que como el buen marinero percibió que tenía que sujetar bien el timón de su vida aunque a veces arreciara la tormenta.

Su hogar sencillo, austero, donde el nombre de Dios presidía las horas y en el pequeño altar se honraba con oración y luz.

Avanzar y crecer como persona el proyecto de vida, el ejemplo el testimonio de trabajo de sus progenitores, gente buena, de gran humanidad que sembró valores que transcienden el tiempo.

Lo aprendido en su casa encontró asidero valioso en el ambiente del Colegio María Auxiliadora de Coro en sus inicios en el año 1.937; su emoción tiene la fuerza de lo vivido al recordar la formación de aquel primer día y de las compañeras que hicieron fila para entrar a la clase, su rostro se ilumina, los nombres de las hermanas que conoció, de sus condiscípulas nunca se han borrado permanecen como vivencia inolvidable; los valores salesianos allí inculcados la han acompañado toda la vida. La piedad sólida sin alardes para impresionar soporte espiritual que son su fortaleza, el amor a María Auxiliadora devoción amada, por esa razón ha cultivado y presidido con entrañable devoción la Cofradía de Santa Mónica en la Iglesia de San Francisco por más de 50 años.

Ha ejercido función pública donde ha demostrado responsabilidad, eficiencia y buen servicio; prudente y reservada que no es postura, sino, sentido de respeto a sí misma y a quienes confiaban en ella como sus superiores.

Polita, mujer, esposa y madre Coriana de aceradas virtudes que bendecida por el Dios de la vida y de la historia celebra sus noventa primaveras, como ha sido siempre silenciosa, con su don de gente decente que le gana amor y el respeto de sus hijos, vecinos y todos los que comparten su entorno. En su corazón hay un manantial de nobles sentimientos y actitudes de bien que le distinguen.

Bien podemos repetir las palabras de Libro de los Proverbios: “Alzance sus hijos y la aclaman bienaventurada y su marido la ensalza. Muchas hijas han hecho proezas, pero tú a todas las sobrepasas”.

¡Felicidades!