Carlos Blanco: Tras un dilema viene otro y otro más

1 Las elecciones parlamentarias las presenta el régimen como otro dilema que debe resolver la oposición. De acuerdo al estado de opinión prevaleciente no existe inclinación mayoritaria a caer en este nueva ratonera; pero, no deja de haber un sector que estima que es una oportunidad para asestarle (“esta vez sí”) un golpe al régimen.

2 El régimen tiene maestría en crear dilemas a la oposición. Tiene una conducta felina frente a lo que estima, son los ratones opositores. Cada cierto tiempo crea una encrucijada frente a la cual su enemigo tiene que optar y, como es natural, siempre hay quienes escogen un camino y quienes escogen otro, lo cual merma en cada caso la fuerza opositora. Salvo la abstención de 2005, el referéndum constitucional de 2007, las elecciones presidenciales de 2013 y las elecciones parlamentarias de 2015, la oposición ha estado sometida a los retozos del gato.

3 No es sólo una carnada para que caigan con inocencia unos, frente a otros más resistentes. Es que los dilemas que presenta el régimen atacan los fundamentos de la visión opositora y representan una narrativa “redonda” de la cual suelen carecer los contrarios. La esencia de esa narrativa es simple: si podemos entendernos, por qué matarnos.

4 Esa idea del acuerdo es seductora porque ¿quién quiere matarse si tiene la opción de resolver los temas en un palique, con labia y argumentos? Allí está la esencia de los dilemas que siempre, una y otra vez, presenta el régimen. Así ha ocurrido con todos los diálogos incluidos los recientes de Noruega-Barbados. ¿Usted va a renunciar a conseguir en la mesa de negociaciones lo que le será casi imposible de obtener en el campo de batalla?

5 El supuesto opositor es que si lleva propuestas de racionalidad imbatible, superiores en poder de convicción a las del régimen, éste se verá obligado a ceder. Este proceder ignora que el “entendimiento” es el terciopelo que envuelve la garra de un régimen que, ahora desesperado, no tiene más racionalidad que la de defender su poder milímetro a milímetro, con las armas de las cuales pueda proveerse, incluso las más arteras: las del diálogo.

6 El nuevo dilema es el de las elecciones parlamentarias. Ha vuelto a dividir doblemente a la oposición de unos partidos contra otros y adentro de cada uno de ellos. En casi todos los partidos hay posiciones encontradas que no hallan cómo procesar el tema.

7 En el marco de estos dilemas la fuerza opositora merma, no en magnitud (la oposición crece y crece), sino en eficacia (unos por aquí y otros por allá).

8 Esta situación puede variar de un instante a otro. El regreso de Guaidó puede resolver este dilema si plantea con claridad lo que ha sostenido en el exterior: no puede haber elecciones mientras esté el régimen de Maduro en el poder. Así se desmadejarían los dialogantes y no quedaría burro con reumatismo.