Jorge Rodríguez estrena nuevo capítulo de su novela, enreda el papagayo e involucra a “Raymundo y to’ el mundo”

Jorge
Foto: Jorge Rodríguez / @Mippcivzla

 

Tras conocer que el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, ofrecería una rueda de prensa con medios de comunicación nacionales e internacionales, Jorge “Novela” Rodríguez anunció por Twitter que este sábado también hablará sobre una presunta trama de corrupción vinculadas a la presidencia encargada.

Por Lisbeth Piñeros / lapatilla.com

Comenzó diciendo que “la administración Trump se ha robado 116 millones de dólares en perjuicio de Venezuela. Y de esa cantidad le lanza a su lacayo Juan Guaidó migajas, porque nadie lo controla”, expresó  Rodríguez al iniciar su nuevo capítulo.

Aseguró que “el reto de Guaidó no es una lucha de poder, sino una lucha para robarse el dinero o recibir algunas migajas desde Estados Unidos. Es el más grande caso de corrupción que se ha vivido en la historia de Venezuela”. Sin embargo, no se dio cuenta que dijo que el presunto robo es mayor de la historia “incluso en la V República”.

Rodríguez, en su afán por enredar la trama, no tardó en relacionar a Alejandro Betancourt López con Leopoldo López e involucrarlos en actos de corrupción en la venta de plantas eléctricas, videos contra el impeachment contra el presidente de Estados Unidos Donald Trump y artículos de Reuters, CNN y otros diarios de EEUU.

“Muy pronto se sabrá por qué sus compañeros de partido llaman al señor Guaidó ‘cordelito de mortadela'”, dijo. Ahora, la pregunta verdadera pregunta es: ¿Qué aporta este comentario a la novela? Luego, comenzó a mostrar videos para relacionar a Alejandro Betancourt con Juan Guaidó.

“Juan Guaidó es Juan Guaidó. Hay que hacerle un estudio psicopático, señores de la MUD. Le miente a sus propios medios de comunicación y va a aparecer la llamada telefónica entre Alejandro Betancourt y Juan Guaidó”, insistió el psicólogo.

“Creían que Alejandro Betancourt era chavista y resulta que es el principal financista de Voluntad Popular (…) La diputada Tamara Adrián “se ha llenado las cuentas con millones de dólares por la redacción de contratos en su bufete””, reveló también.

En definitiva, este capítulo estuvo más enredado que la trama que se inventó con el caso Roberto Marrero y la del presunto magnicidio con el diputado Juan Requesens, dejando entrever que -aquí- no quedó “Santo parao”.