ALnavío: Moisés Naím, Lo más peligroso del populismo no es que llegue al poder sino cuánto tiempo lo retiene

ALnavío: Moisés Naím, Lo más peligroso del populismo no es que llegue al poder sino cuánto tiempo lo retiene

Hay populistas que defienden la apertura al mundo y otros que son aislacionistas / Foto: WC

 

El populismo no tiene nada de nuevo. En teoría, es la defensa del pueblo noble (el populus) de los abusos de las élites. En la práctica, es usado para describir fenómenos políticos muy diferentes -Donald Trump y Hugo Chávez, por ejemplo-. Por sí solo, es problemático. Cuando se junta con polarización y posverdad, su capacidad destructiva se multiplica. Así lo reseña alnavio.com

Por Moisés Naím





Pocos líderes se autodefinen como populistas. Más bien, el término suele ser usado como un arma arrojadiza lanzada por sus adversarios políticos. Un error común es suponer que el populismo es una ideología. Pero hay populistas que defienden la apertura económica y cultural al mundo y otros que son aislacionistas, unos que confían en el mercado y otros en el Estado. Los populistas “verdes” priorizan la protección ambiental mientras que los industrialistas favorecen el crecimiento económico, aun cuando contamine el ambiente. Hay populistas de todo tipo. La experiencia histórica muestra que el populismo no es una ideología sino una estrategia más para tomar el poder, y de ser posible, retenerlo.

Esto último es lo más peligroso. Un país puede recuperarse de un gobierno populista cuyas políticas dañan la economía, estimulan la corrupción y debilitan la democracia. Pero, mientras más se prolonga ese mal gobierno, más daño hace, más difícil es reemplazarlo y más larga y costosa es la recuperación del país.

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