Fiesta de disfraces, por Luis Barragán

Fiesta de disfraces, por Luis Barragán

Luis Barragán @LuisBarraganJ

 

Inocultable, lunes de carnaval para una Venezuela en duelo permanente. Incluso, recordamos una maravilla literaria, como “Concierto barroco” de un Alejo Carpentier que, al parecer, delató a Alí Lameda, poeta venezolano, en la Norcorea que luego lo encarceló por largo tiempo.

En su ascenso al poder, Chávez Frías se hizo portador de todas las promesas democráticas para reivindicar las libertades que ahora hacen falta. Tuvo la enorme habilidad de enmascararse y, a pesar de todas las advertencias, el país tardó demasiado en reconocerlo como puntal de una propuesta y experiencia de franco cuño delictivamente totalitario.

Ahora, es el régimen el que enmascara a sus supuestos adversarios. Los dice y jura de oposición, por lo demás, sensata, responsable y, algunas veces, la tilda de cordial y, otras, de temible.

El parlamento es vivo ejemplo de la fiesta de disfraces que ha promovido, añadidos los diálogos, encuentros, conversaciones, en esta u otras latitudes. Lo peor es que ha montado una mediocre pieza teatral en la Asamblea Nacional, interesado en mostrar las costuras, encabezada por Luis Parra y, a la vez, abre las puertas del Palacio Legislativo que niega a Juan Guaidó, recibiendo y compartiendo con sus diputados.

Algo parecido ocurre en otros ámbitos, como el de las universidades con sendos actores que esperan el cese de la usurpación para festejarse como sus adalides y, pretendidamente opositores, poco o nada aportan para lograrlo. Lo más grave, evocan las viejas luchas universitarias, pero – ante el falso dilema – prefieren unos comicios de acuerdo a las reglas dictadas por la dictadura, en lugar del artículo 109 constitucional y de la Ley de Universidades que un buen día juraron defender. O, está ocurriendo, con una falsa elegancia, se deslizan por debajo de la mesa para echar tierrita y no jugar más.

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