Federico Jiménez Losantos: El decreto de estado de alarma o cómo pasar del coronavirus a un régimen comunista

Desde que el gobierno social-comunista decretó el estado de alarma contra el coronavirus, crisis que él tanto ha contribuido a desatar, nuestro país se ha ido deslizando hacia una forma de dictadura camuflada y que cuenta con la herramienta legal para liquidar el sistema constitucional: el decreto del estado de alarma en toda España, acogido con gran alivio por muchos sectores que renunciaron hace tiempo a la aburrida costumbre de leer. De haberlo hecho y sacado las necesarias consecuencias no habrían dejado pasar el artículo 13, que reza -o encadena, esputa y blasfema- así:

“Medidas para el aseguramiento del suministro de bienes y servicios necesarios para la protección de la salud pública. El Ministro de Sanidad podrá: (…) c) Practicar requisas temporales de todo tipo de bienes e imponer prestaciones personales obligatorias en aquellos casos en que resulte necesario para la adecuada protección de la salud pública, en el contexto de esta crisis sanitaria.”

Sin propiedad, adiós abastecimiento sanitario





Un informe de Libre Mercado el 19 de Marzo, “La confiscación decretada por Sánchez deja sin material sanitario a España en el peor momento” mostraba con casos fehacientes y sangrantes, como el robo de 150.000 mascarillas a una empresa privada que abastecía a la Junta de Andalucía, a la que además injuriaron minuciosamente en la TVE del Gobierno y en el Duopolio Televisivo, al que se hace una ley especial para que no sean opados por empresas extranjeras (¡Berlusconi y D´Agostini!).

Todo lo que ha hecho este Gobierno que se burla en público de esa cuarentena que impone a los demás -Pablenín primero, Falconetti también- desde que se promulgó el Estado de Alarma es confiscar el material que ya estaba en marcha y no saber ni lo que tiene ni adónde lo manda. Y la clave de este desastre no es sólo su incapacidad para gestionar nada, típico del colectivismo comunista -que roba todo a todos, y a todos mata de hambre-, sino la propia redacción del decreto que no ofrece garantía alguna para la propiedad y ni siquiera establece un justiprecio para cualquier requisa. El resultado ha sido que las empresas privadas nacionales se han parado y las extranjeras nos dejan de abastecer porque el Estado no compra. La requisa es típicamente comunista: se queda con todo y no sabe qué hacer con nada.

Del 11M al Prestige y al Coronavirus

Que una oposición que denuncia habitualmente los desmanes de sociatas y comunistas haya sido incapaz de ver la terrorífica herramienta que este estado de alarma suponía para la propiedad y la libertad de los ciudadanos, además de asegurar su ineficacia por romper las bases de un tratamiento serio de la crisis, sólo puede deberse a dos cosas: no leyeron siquiera el decreto o están tan aterrorizados ante la campaña del Gobierno para culparlos si no lo respaldan, que han preferido no leerlo y apoyarlo.

La razón de esa ceguera voluntaria es que la Derecha nunca ha olvidado las campañas contra la guerra de Irak y el Prestige, y el cerco a las sedes del PP, criminalizando al Gobierno Aznar por el 11M. Aquella atroz manipulación mediática, con el bulo de Ferreras en la SER de “terroristas suicidas islamistas con tres capas de calzoncillos”, ha dejado una huella terrible en el sistema democrático español. Tanta, que no se ha repuesto.

Porque, además de corromper el sistema judicial hasta el tuétano con la sentencia, las radio, televisiones y periódicos enfeudados al Gobierno ZP y sus socios nacionalistas perpetraron una caza de brujas al modo de Stalin, contra los pocos medios -tres: El Mundo, la COPE y LD- que nos negamos a tragar las groseras mentiras y la siembra de pruebas falsas por las cloacas policiales del Gobierno Zapatero y sus secuaces. Aquella campaña llevó al PP a abandonarnos públicamente en el juicio de Gallardón contra mí, tarea de vasallaje completada por Rajoy purgando al PP en el congreso búlgaro de Valencia. En “El linchamiento” cuento lo que me hicieron a mí para que todos escarmentaran. Y el escarmiento funcionó. Sigue funcionando ahora.

Podemos, que es la verdadera dirección política del Gobierno Felón, ha captado perfectamente este miedo de la Oposición y ha perpetrado un vídeo en el que mezcla el 11M, el Prestige con la crisis del coronavirus. Y hasta ahora los gabinetes de comunicación del PP, Vox y C´s no han sido capaces de responder. Y mira que es fácil, con el rastro de responsabilidad criminal que comunistas, socialistas, catanazis y su escoria mediática han dejado desde comienzos de año hasta ahora, especialmente en torno al 8M.

Mientras la Oposición no pelee con la izquierda en la propaganda, es imposible que la Izquierda pague sus errores y hasta sus crímenes. Siempre repiten lo mismo: “si esto lo hace el PP…”. Pero siguen mudos y aterrados.

La única Oposición, Madrid

Menos mal que, representando a aquel Casado que prometió acabar con el maricomplejinismo del PP, quedaron en Madrid la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde, José Luis Martínez Almeida. Ellos han sido la única oposición de verdad, con hechos y con palabras, al continuo disparate, al permanente atropello, a los dislates cotidianos de lo que actúa como un gobierno bolivariano, con Iglesias como gran estrella. Porque Sánchez está demostrando que lo suyo es presidir, pero no hacer política. Ésta -entendida como propaganda, odio y amenaza, le faltan las checas- es cosa del vicepresidente afincado en la mansión de Galapagar.

La campaña de la horda podemita, incluido el hijo pródigo Errejín, apunta a tres blancos: Madrid, el PP del pasado y el Rey del presente. Otra vez Sánchez se ha negado a defender a Felipe VI de las injurias de sus socios. Otra vez el catanazi Torra ha usado los medios extranjeros como la abyecta y embustera BBC para arremeter contra España imputándole trolas. Otra vez ha seguido silente Falconetti ante su huésped del churro amarillo. Peor aún: al amparo de ese cajón de sastre desastroso que es el decreto del Estado de Alarma, ha facultado la entrada de Iglesias al CNI, indultos al golpismo catalán y, rematando todo el proceso, ha cerrado el Parlamento.

Todo esto es propio del régimen de Hugo Chávez, con el estado de alarma como burladero legal y el terror de la Oposición al qué dirán las televisiones del Poder, incluida Telemadrid, bastión republicano protegido por el vicepresidente Aguado, tan enemigo de Arrimadas como de Ayuso. Pues qué van a decir, acémilas: que fuisteis, sois y seréis unos criminales.

Con lo que no contaban es con que Ayuso y Almeida plantaran cara a la parálisis y a la desinformación, que tomarían las iniciativas que es incapaz de tomar un Gobierno infecto e infectado, y que no callarían ante los ataques de la jauría política y mediática, que son idénticas. La entrevista de Ayuso en esRadio marcó el comienzo de una reconquista: la del espacio público como responsabilidad personal y política de los representantes de los ciudadanos. Y la actividad desplegada por los líderes del PP de Madrid, con el respaldo expreso de Villacís y la aquiescencia de Rocío Monasterio, está dejando, por su agilidad, en evidencia al Gobierno social-comunista.

Sólo se salva Defensa

Sólo un ministerio, para ser justos, se libra de este fracaso absoluto de un Ejecutivo que nació ejecutado por el comunismo y el separatismo: el de Defensa, que, con Margarita Robles al frente, está poniendo la enorme capacidad operativa del Ejército al servicio de sus ciudadanos más débiles. Lo que en dos días ha montado en Ifema, coordinándose con la Comunidad y el Ayuntamiento, es realmente admirable. Y también lo está siendo la tantas veces añorada sociedad civil, aquella “España de los balcones”, que no apoya las miserables caceroladas de Podemos contra el Rey y aplaude cada noche a los heroicos trabajadores de todo tipo en los centros de salud.

Pero la clave es que la Oposición se caiga del guindo. Podemos está haciendo lo que manda el leninismo de manual: aprovechar una ocasión excepcional para crear, en ese escenario de excepcionalidad que, según el propio Iglesias -véase Memoria del Comunismo-, es en el único que puede prosperar el comunismo y el fascismo, convertirse en alternativa de Poder. Lo está haciendo. Groseramente, saltándose la cuarentena y lo que haga falta, arrastrando de paso al grotesco Simón a decir que “hay que hacer excepciones” con sus amos, no ha hecho otra cosa desde hace dos meses, pero lo hace. Y seguirá su vía al comunismo si la Oposición no lo para.

Lo patríótico no es apoyar el Mal sino combatirlo

Hay algunos signos esperanzadores y, sobre todo, hay una situación que permite que la Oposición recupere todo el terreno perdido. Parece que Abascal ya puede empezar a salir en pantalla; a Casado le basta defender en serio a su fiel infantería madrileña; y a Inés, pegarse a Begoña Villacís y advertir a Aguado que, si sigue protegiendo las fechorías republicanas de Telemadrid, lo echa. Vamos, que le monta una gestora que lo desmonta.

Juntos deben denunciar patrióticamente esta inacción con la que, al socaire de un decreto tiránico, negación comunista del Estado de Derecho, Sanchinflas y sus socios están abandonando a los españoles a su suerte. A la mala suerte de estar en la peor situación y bajo el peor de los gobiernos.


Publicado originalmente en Libertad Digital el 22 de marzo de2020