Iván Simonovis: Maduro heredó la estructura criminal que construyó Chávez

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Iván Simonovis, en la conferencia de prensa en Washington. / EFE

 

Las recientes acusaciones del Departamento Justicia de Estados Unidos contra Nicolás Maduro y 14 allegados al chavismo colocan la situación en el plano judicial. “Lo que viene es justicia”, afirma el coordinador especial de Seguridad e Inteligencia de Venezuela ante EE.UU. Es categórico al explicar que los casos de investigación criminal, como el del ex dictador panameño, Manuel Antonio Noriega, se cierran con la captura de los investigados. Eso pasará, asegura.

Por Alejandro Hernández / lagranaldea.com

Para Iván Simonovis, coordinador especial de Seguridad e Inteligencia de Venezuela ante Estados Unidos designado por el gobierno interino de Juan Guaidó, no hay descanso en sus esfuerzos por alimentar las investigaciones sobre las redes de políticos, militares, empresarios y familiares de la dictadura venezolana para que la justicia haga lo que corresponde. Sabe, de boca del propio presidente Donald Trump, que Estados Unidos está comprometido con hacer que regrese la democracia a Venezuela. “La guerra, al final, la vamos a ganar”.

-Si tuviera que explicar en una frase corta las recientes acusaciones del Departamento de Justicia estadounidense contras Nicolás Maduro y otros de sus allegados, ¿qué diría?

-Esto dejó de ser un tema político para convertirse en un caso absolutamente judicial. Lo que viene es justicia.

-¿Es Maduro el líder de una organización criminal?, ¿eso significa que Chávez lo era antes?

-Nicolás Maduro lo que heredó fue la estructura criminal que ya existía, creada y desarrollada por Hugo Chávez, quien usó la corrupción como estrategia para controlar y garantizar lealtades. Eso fue lo que hizo Chávez con la Fuerza Armada y todas las instituciones del Estado, hasta convertirlas en lo que son hoy: Una gran organización delincuencial.

-Chávez fue el hombre que le quitó la libertad por años, ¿qué valoración tiene de él en este momento?

-Hugo Chávez no es más que otro dictador latinoamericano, así como lo fue Rafael Leonidas Trujillo, Augusto Pinochet, Jorge Videla. Simplemente un militar resentido con capacidades de comunicación, y una bonanza petrolera a su entera disposición.

-¿Qué habló personalmente con el presidente Donald Trump en su reunión de febrero pasado y qué tan decidido lo percibe usted frente al conflicto venezolano?

-Me dijo que él y su gobierno estaban comprometidos a lograr la libertad de Venezuela. Mi conversación con el presidente Trump fue sencilla, directa y clara; yo estaba invitado a verlo por la historia que me acompaña a mí y a mi familia. Hablamos sobre la cárcel y lo que había vivido allí. También conversamos sobre la situación de Venezuela, le leí una carta que llevaba, me pidió que se la entregara, me estrechó la mano y me ratificó su apoyo para regresar la democracia a nuestro país.

-Usted estuvo 15 años secuestrado por el régimen, ¿cómo ha podido obtener tanta información?

-La mayor parte de los 15 años que estuve preso los pasé en la sede del SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional). Allí mantenía mucha relación con funcionarios que hoy en día tienen jerarquías medias o altas, el entorno que me rodeaba eran militares o policías y que de una forma u otra siempre tenía contacto con ellos. Ya estando en la casa, burlando la seguridad que me imponía el régimen, tuve muchas reuniones con funcionarios policiales y militares. Los años que estuve en la casa me permitieron actualizarme en muchos aspectos, no solo el tecnológico, sino también en el policial. Hice nuevos amigos que son oficiales y con ellos intercambio mucha información.

-¿También intercambia información con las autoridades del gobierno estadounidense con frecuencia?, ¿cómo es ese proceso?

-Mi responsabilidad es intercambiar información de casos y personas con el gobierno americano. Tengo reuniones, cada cierto tiempo, con agencias de investigación e inteligencia. Revisamos expedientes, me solicitan información, yo se las consigo y se las entrego, eso ayuda a darle continuidad a las investigaciones que ya se iniciaron y permite que otros casos que desconocían entren en el radar.

-En Estados Unidos, así como en muchos otros países democráticos que no reconocen a Nicolás Maduro, viven ex funcionarios, testaferros y familiares de los altos jerarcas del chavismo, ¿qué se está haciendo al respecto?

-Hace un mes entregué al Departamento de Estado una lista de personas vinculadas al régimen, ellos han estado procesando esa información. Hay muchas personas que han burlado controles y creado informaciones falsas para poder permanecer aquí. Mi trabajo ha sido entregar datos fidedignos de políticos, militares, empresarios y familiares de la dictadura, para que la justicia haga lo que corresponde.

-¿Cómo está distribuido hoy el poder en Venezuela?

-El control del país lo tiene una camarilla de militares corruptos, muy pequeña, pero con gran poder, a Maduro lo tienen como el que da la cara. Pero allí hay parcelas que manejan Diosdado Cabello, (Vladimir) Padrino López, Remigio Ceballos y en ese sentido la repartición de las riquezas y los espacios que les producen riquezas a ellos y sus familias.

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