Pareja venezolana relató cómo vive la curarentena en apartamento de 15 metros cuadrados en Lima

Un matrimonio venezolano vive el aislamiento social por el nuevo coronavirus en un apartamento de 15m2 en Lima, la capital peruana, un reto que dista mucho del confinamiento que viven ciudadanos de otros países como Estados Unidos o Europa. | Foto: Infobae

 

Un matrimonio venezolano vive en aislamiento social por el nuevo coronavirus en Lima en un apartamento de apenas 15 metros cuadrados, un reto que dista mucho del confinamiento que encaran ciudadanos en otras partes del mundo.

“El espacio no es problema porque ya tenemos dos años viviendo en este espacio y ya estamos acostumbrados, podría decirse. El problema ha sido el no poder salir a pasear, el no poder ir al gimnasio”, dijo Cecilia Moreno, comunicadora social de 38 años.

“Tiene (el apartamento) unos 15 metros cuadrados aproximadamente y la cocina y el baño están dispuestos en aproximadamente el mismo espacio”, indicó su esposo Maximiliano Thula, técnico audiovisual de 37 años.

Este matrimonio originario de la Isla Margarita llegó en 2017 a Perú escapando de la crisis social y económica en Venezuela, lo mismo que otros 850.000 de sus compatriotas que se han establecido en este país.

El marido trabajaba en una cafetería hasta que ésta tuvo tuvo que cerrar el 16 de marzo por el confinamiento nacional decretado por el coronavirus.

“Hay muchas personas que piensan que la diversión es estar en la calle, la diversión está en otro lugar. La diversión es donde estás tú. Tienes que ser creativo, buscar la forma de divertirte. Hay muchas cosas para hacer (en casa) que son divertidas”, dice Thula.

“Yo amo mucho a mi esposa, estamos profundamente enamorados, eso facilita mucho las cosas”, agrega.

A pesar del aislamiento, una situación que vive más del 40% de la población del planeta por el coronavirus, la mujer ha podido seguir trabajando.

“Siempre estoy trabajando en casa, entonces el tema del aislamiento pues para mí no ha sido inconveniente en el tema laboral. Sigo trabajando normalmente”, explica.

Es diferente la situación para su marido, quien teme quedar desempleado.

“La empresa para la cual trabajo tuvo que cerrar las puertas, es una empresa que vende comida, es una especie de cafetería. Me preocupa un poco la situación como vaya afectar económicamente a la empresa, lo cual afectaría directamente a mi puesto de trabajo”. /AFP