La población de Puerto Ordaz se protege del Covid-19 como puede y bajo un estricto horario de confinamiento

Comerciantes de alimentos y transportistas han sido uno de los pocos sectores priorizados en la cuarentena. Su lucha por seguir produciendo en medio de la pandemia los ha llevado a flexibilizar las medidas preventivas contra el coronavirus: los usuarios usan mal las mascarillas, las cajeras se quitan los guantes y nadie supervisa el distanciamiento de más de un metro que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por José Rivas / correodelcaroni.com

 

Transportistas exigen el uso obligatorio de mascarillas, pero trasladan a personas paradas en las unidades de transporte | Fotos William Urdaneta

 

En el mercado de Puerto Ordaz, por ejemplo, casi todas las personas llevan mascarillas, mayormente caseras, pero algunos vendedores hacen caso omiso de las sugerencias de uso. Cuando llegan los clientes es que se disponen a amarrarse sus tapabocas o pasarlos del cuello al rostro.

La afluencia de personas ha bajado drásticamente. En el estacionamiento sobra espacio para los vehículos, no hay tantos compradores en las polleras y carnicerías, aun así, no se respeta en el espacio de distanciamiento de un metro.

Los pasillos de la parte interna del mercado están vacíos casi en su totalidad. Jorge Bello, carnicero, relata que la situación ahora es más crítica. El verano y los problemas en el suministro de gasolina han generado que la carne que antes vendía en 270 el kilo aumentara 100 mil bolívares en apenas una semana, y a esto se le suma la poca gente que asiste a comprar.

“¿Cómo estamos trabajando? con las uñas”, comentó. Con la pandemia indica que no tiene suficiente dinero para hacer mercado para un mes, por lo que trabajar bajo estas condiciones son la única alternativa que tiene. “Hay que sobrevivir”, cerró.

A pesar de la solicitud de algunos establecimientos en el uso obligatorio de la mascarilla y de la desinfección realizada el día lunes por la Alcaldía de Caroní, los baños del mercado no tienen condiciones de limpieza ni prevención indispensables.

Paralización casi en su totalidad

Las calles de Alta Vista están vacías. Son pocas las personas que transitan por la Plaza del Hierro. Los autobuses ahora esperan con mayor lentitud la carga de los pasajeros, pues las largas colas por la falta de transporte casi desaparecieron.

“Cada persona que suba tiene que tener su mascarilla sino no se monta”, señaló José Alberto, chequeador de la línea Rápidos Guayana. En cada vuelta están limpiando las unidades de transporte como medida preventiva, indicó. A pesar de no haber tantos usuarios, muchos de ellos terminan yéndose parados para salir y regresar a sus sitios de trabajo.

 

Ramón Márquez sale a vender aguas en medio de la soledad de toda la Plaza Monumento a CVG, para él es la única forma de comer en medio de la pandemia

 

El cambio ha sido total. Tres semanas atrás era evidente la crisis de transporte por las largas filas y las interminables horas de espera, con la cuarentena incluso a los pisteros les ha tocado esperar un extenso tiempo para cumplir sus rutas.

Ramon Márquez es uno de los dos vendedores informales que aún permanecen en la Plaza Monumento a CVG, en Alta Vista. ¿Las medidas preventivas que ha tomado? Una mascarilla fabricada por él mismo la cual se quita mientras contesta una llamada telefónica. La tela del tapabocas es de una de las camisas que le quedó de CVG Venalum, la empresa en la cual trabajó durante doce años y de la que fue sacado luego de la paralización de las celdas por el apagón nacional.

Actualmente vende agua porque es la única posibilidad que tiene de comprar alimentos. Espera que pueda haber una solución pronta de la pandemia para retomar su trabajo y producir como regularmente lo hacía.

Para el extrabajador del aluminio, la crisis económica que ya tenía el país y los problemas que trajo consigo la cuarentena son igual de preocupantes que el Covid-19. La reducción de las personas en la calle ha hecho más cuesta arriba la venta de sus aguas, relató preocupado.

Macrocentro II apenas se mantiene abierto. La vida comercial que mantenía se disipó y pocos son los carros que entran y salen del estacionamiento, casi todo es oscuridad, los aires y bombillos del mismo están casi en su totalidad apagados. Los baños están cerrados incluso para los vigilantes y de los comercios activos tan solo trabajan los que exclusivamente venden alimentos o comida.

Mayor cantidad de personas

La zona residencial cercana al Centro Comercial La Churuata muestra un rostro distinto a casi toda Puerto Ordaz. El tránsito de personas y de carros es mucho mayor. Vecinos han bajado de sus edificios para rebuscarse vendiendo tanto comida como algunos objetos que tenían en casa.

Los alimentos más demandados son huevo y queso. Los compradores se acumulan en algunos trailers y puestos ambulantes donde ofrecen estos insumos más buscados. Casi no hay lugar para estacionarse y el tráfico es tanto que choferes tienen que buscar el mínimo espacio para poder seguir avanzando en medio de la calle.

En La Churuata con la cuarentena mayor cantidad de personas se ha sumado a vender alimentos ante la paralización de sus trabajos cotidianos

 

Algunas personas trabajan con guantes, pero se los quitan y ponen dependiendo de lo que vayan hacer. No todas las personas tienen mascarillas, algunos tapabocas incluso se ven sucios y desgastados al ser utilizados más de una vez. Algunos vendedores se cansan de ellos y se los llevan a la cabeza o el cuello mientras no se les acerca ninguna persona.

Karina Moreno es encargada en uno de los comercios y señala que las ventas han aumentado por el nerviosismo y el temor de las personas de que se les acaben los alimentos. Comentó a su vez que muchas personas por la paralización de las empresas han tenido que sacar recursos que tenían reservados. “Se nota que las personas están sacando ahorros, cada vez se está viendo más dólares”.

Indicó que como medidas preventivas estaban usando guantes, pero los dejaron de emplear al terminarse tanto el queso como los huevos. Relató a su vez que han usado desinfectantes y gel antibacterial, que tratan en lo posible de que la atención sea dirigida a dos personas a la vez para evitar la acumulación de los compradores en la cercanía de su local.

Manifestó que la misma situación ha llevado a que muchos puestos que vendían comida rápida se hayan rebuscado e invertido en venta de alimentos, mientras otras personas que no trabajaban comúnmente en la zona hayan establecido nuevos puestos para percibir nuevos ingresos ante la paralización de sus trabajos.

“Nosotros tenemos que salir a la calle a trabajar para darle comida a los chamos”, mencionó Rodolfo Torres, abogado y vecino del sector, que ante la cuarentena ha tenido que salir a vender panes dulces. Señaló a su vez que las medidas económicas de protección mencionadas por Nicolás Maduro no sirven de nada porque la caja del CLAP no les ha llegado nunca y los bonos distribuidos sólo generan mayores problemas inflacionarios.

Ciudad Guayana ya cumple 15 días exactamente de la cuarentena aplicada por Nicolás Maduro, en este período se han registrado en el estado Bolívar dos contagios de Covid-19, según la cifras oficiales. La desinformación y falta de transparencia no ha permitido saber con claridad hasta cuándo podría ser la cuarentena que entra en su tercera semana.