Beyker Albornoz: Libro Séptimo, el retorno a la cueva

Improvisación, parece que el sistema de salud mundial y la OMS no estaban preparados para el ascenso del COVID-19 y los efectos de una pandemia en el siglo XXI y siglos por venir. Mientras avanza la infección, los datos empiezan a contradecirse con los primeros hechos anunciados por la OMS en cuanto a medios de transmisión, morbilidad y mortalidad.

La respuesta de la gran mayoría de los estados en el mundo es la aplicación de una cuarentena que parece más un toque de queda que una medida sanitaria, y en donde las libertades del individuo fueron coartadas a discreción sin reclamo ni siquiera de los más libertarios y libertinos en nombre de la salud colectiva y a pesar de los efectos económicos que vendrán en el corto plazo que ya expertos en el área económica advierten serán devastadores.

Esos son los hechos, los efectos y el tiempo darán la razón sobre las medidas adoptadas y la efectividad; pues la infección transcurre en tiempo real, lo mismo que la toma de decisiones y la caída de los contagiados. 

Desde sus inicios la humanidad ha velado por su alimentación, su vestido y el refugio. De esta forma ha sobrevivido a la naturaleza, se formaron sociedades y avanzamos hasta este nuevo evento que como civilización debemos enfrentar y superar.

La cueva en un principio fueron los primeros refugios ahí el hombre primitivo desarrollo el pensamiento, cultivado a lo largo de miles de años hoy se nos invita a retornar a la cueva, pero este retorno coyuntural del hombre a la cueva se parece un poco más a la cueva descrita por Platón en su Libro Séptimo.

” Imagina un antro subterráneo, que dispone de una larga entrada para la luz a todo lo largo de ella, y figúrate unos hombres que se encuentran ahí ya desde la niñez, atados por los pies y el cuello, de tal modo que hayan de permanecer en la misma posición y mirando tan sólo hacia delante, imposibilitados como están por las cadenas de volver la vista hacia atrás. Pon a su espalda la llama de un fuego que arde sobre una altura a distancia de ellos, y entre el fuego y los cautivos un camino eminente flanqueado por un muro, semejante a los tabiques que se colocan entre los charlatanes y el público para que aquellos puedan mostrar, sobre ese muro, las maravillas de que disponen.

Observa ahora a lo largo de ese muro unos hombres que llevan objetos de todas clases que sobresalen sobre él, y figuras de hombres o de animales, hechas de piedra, de madera de otros materiales. Es natural que entre estos portadores unos vayan hablando y otros pasen en silencio.

¿Crees en primer lugar que esos hombres han visto de sí mismos o de otros algo que no sean las sombras proyectadas por el fuego en la caverna, exactamente enfrente de ellos? ¿No crees que convendrían en dar a las sombras que ven los nombres de las cosas? ¿No crees que cuando hablase alguno de éstos pensarían que eran las sombras mismas las que hablaban? Esos hombres tendrían que pensar que lo único verdadero son las sombras”.

Estamos entonces en la cueva, con la mirada fija en el televisor, las RRSS, los grupos de interés, aplicaciones para mensajería y una gran cantidad de influencers. En una era destacada por la rapidez de la información y manejo de datos, en estos momentos impera la desinformación y la propaganda. Y esa es toda la realidad y lo único verdadero que percibe quien está en esta condición.

Más allá del análisis, testimonios, realidades múltiples, apreciaciones y prudencia sobre la pandemia lo importante es lo siguiente: 

El hombre constituye un pobre grano de arena contemplado desde el ángulo de la eternidad y del universo infinito. Pero para el individuo la acción constituye la esencia del hombre, el medio de proteger su vida y de elevarse por encima de los animales y las planta. Por perecederos y vanos que puedan parecer, todos los esfuerzos humanos son de importancia trascendental para el hombre y la ciencia humana”. (Von Mises 1949)

 Es momento de la reflexión en el refugio para la planificación de las acciones por venir, de las cosas que deben cambiar en lo personal y en la sociedad, es momento de demandar a los liderazgos y jefes de estado, es momento de articular un nuevo tipo de organizaciones para generar cambios, siempre será el momento de actuar.