Los hábitos culturales que ayudaron a exploradores de la Antártida a superar meses de aislamiento extremo

Amundsen y sus compañeros, grandes protagonistas de la edad heróica de expediciones a la Antártida – ABC

 

El filósofo Fernando Savater, en entrevista con la ABC, comentaba gracioso: “Yo siempre he dicho que lo que diferencia a una persona culta de una persona inculta es que las personas cultas necesitan mucho menos dinero para pasar los fines de semana o las vacaciones”. Y precisamente estos hábitos culturales, entre otros, ayudaron a los aventureros pioneros en su diferentes expediciones en la Antártida.

Por abc.es

Debido al invierno extremo, que incluye varios meses de oscuridad total, los exploradores sufrieron periodos de confinamiento muy largos en espacios cerrados. Y precisamente, en el sentido savateriano, el pionero Richard Byrd dijo: “Los que sobreviven con cierta felicidad son aquellos que pueden vivir profundamente de sus recursos intelectuales, como los animales que hibernan viven de su grasa”. Porque el resto corría el riesgo de perder la cabeza. Estos son los consejos que nos llegan de aquellos días de principos de 1900, la conocida como edad heróica de las expediciones.

– Música:

Para los exploradores la música fue vital para mantener la cordura. «Es necesario aislarse de la civilización para darse cuenta plenamente del poder que tiene la música para recordar el pasado, para calmar el presente y dar esperanza en el futuro», dijo uno de los miembros de la expedición Terra Nova (1910-13), según recoge «Live Science», que también explica que la expedición antártica nacional escocesa (1902-04) incluyó un gaitero oficial y el almirante Byrd trajo un fonógrafo a la base avanzada en 1934, denominándolo «único lujo real». Tras abandonar el barco Endurance, mientras se hundía, Shakleton permitió a sus hombres salir con muy poco peso, pero insistió al metereólogo que se llevara consigo su banjo, mucho más pesado, porque: “Es una medicina mental vital, y la necesitaremos”.

– Escribir un diario:

Cuenta «LiveScience» que los diarios entre los exploradores eran muy habituales por varios motivos, además de para desahogarse que siempre viene muy bien. El primero, podrían tener un valor monetario. El segundo, servía para registrar recuerdos para sus familias. Y tercero, para diferenciar un día de otro.

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