Ángel Lombardi: ¿Dos Gobiernos? - LaPatilla.com

Ángel Lombardi: ¿Dos Gobiernos?

En sistemas primitivos de poder y gobierno, y el nuestro lo es, de manera absoluta el sistema depende del «mando». ¿Quién manda y quién obedece? ¿De quién dependen la administración y asignación de los recursos, cargos, funciones y «retribuciones» (léase negocios). En Venezuela y en muchos países del mundo (demasiados) al no existir de hecho, ni constitución ni leyes («se acatan, pero no se cumplen») manda el «jefe» simplemente porque tiene el qué (dinero y recursos) y el cómo (la fuerza), los uniformados, los pretorianos, etcétera, es decir las armas, el verdadero poder en sociedades primitivas donde hay abundantes leyes y muy buenas, pero ninguna funciona, sino en la dirección del que manda. La ley real es simple «a los amigos todo, a los enemigos y adversarios la ley». Con Páez (1830), muerto Bolívar, el que mandaba desaparece la ficción llamada Gran Colombia (que sólo sostenía la espada de Bolívar y sus aliados armados que se habían repartido los territorios), Páez en Venezuela, Flores en Ecuador, Sucre en Bolivia (los tres venezolanos). Y la oligarquía bogotana comandada por Santander. La Gran Colombia era un sistema político feudal de reparto del poder y Bolívar apenas un primus-inter-pares (el primero entre iguales). Muerto el «rey-viva-el-rey» era la forma feudal de poder y gobierno. Matan a Sucre y Santander se queda con Nueva Granada (el nombre Colombia lo adoptan después). Flores con Ecuador y Páez con Venezuela. El poder «repartido» y eso es historia de todos los países y sociedades. Esta larga explicación era necesaria para que se entienda la importancia del «movimiento» político que acaba de ejecutar Guaidó y su «gobierno de sombra» (G4-aliados internacionales) al hacer la oferta concreta de los 300$ al sector salud. Hasta ahora, el poder real e influencias de Guaidó era hacia afuera (gracias al apoyo internacional), control de CITGO y otras influencias económicas y diplomáticas, pero hacia adentro, sin los militares, nada pasaba realmente. Todo empeoraba y seguirá empeorando, y la gente lo sabe, pero internamente al no tener la oposición poder real para cambiar y sustituir a Maduro, éste sigue en Miraflores. Como no va a haber «invasión» (ilusión de ilusos) ni hay «poder de calle» suficiente y el «golpe» no depende de la oposición, la política real regresa a la «decisión» de los «de uniforme y gorra». Los gringos han intentado «convencerlos» con el método tradicional de «la zanahoria y el garrote». De allí la oferta de «Varadero o Guantánamo» (la jubilación «ventajosa» o la cárcel) y todos pensamos en Noriega o peor en el «Chapo». Las “sanciones» progresivas forman parte de la estrategia así como el «golpe» fallido del año pasado. Guaidó (que no se han atrevido a poner preso) al ofrecer los 300$ y ahora hasta le están pidiendo que «traiga gasolina» ha empezado a «gobernar de verdad, hacia «adentro» y golpea en la parte más sensible de la mayoría (salarios e ingresos) y la parte más débil del gobierno, que se «cojen los “dólares» y para el resto, hambre. Esta es la psicología colectiva dominante en este momento, de mantenerse, Maduro y su gente, saben que el tiempo se les agota. La sola represión cada vez va a ser menos sostenible y el costo para el entorno que lo sostiene es creciente, aumentan los riesgos y se achican los negocios. Creo que ahora sí entramos en una posibilidad real de «negociación» o desenlace de cualquier tipo, de corto plazo, sin fecha. Dos «gobiernos» en competencia no pueden durar y cosa curiosa, Guaidó tiene mayor margen de maniobras que Maduro, con el barco haciéndole agua por todos lados. Falta, pero creo, que ahora la política volvió a la realidad y que va a obligar a un desenlace que nadie puede prever, demasiados imponderables, pero real, en cuanto que Maduro «pierde masa-muscular» y Guaidó, va ganando, «músculos, fuerza y cuerpo».