India lucha por contener el coronavirus en su mayor suburbio

Oficiales de policía con trajes protectores llegan a un área residencial para controlar a las personas bajo cuarentena domiciliaria, durante un bloqueo nacional de 21 días para limitar la propagación de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Ahmedabad, India, 25 de marzo de 2020. REUTERS / Amit Dave

 

Las autoridades indias luchan por contener el coronavirus en Dharavi, el mayor suburbio del país, donde no dudan en usar drones para asegurarse de que se cumplan las estrictas medidas de confinamiento.

lapatilla.com

En Dharavi viven alrededor de un millón de personas, que sobreviven trabajando como obreros, empleados domésticos o chóferes para los adinerados residentes de Bombay, la capital financiera de India.

El confinamiento se aplica de momento en cinco puntos de este inmenso barrio de chabolas y afecta a unos 125.000 habitantes.

Pero como hay muy pocas personas que pasaron el test del coronavirus, las autoridades temen que la enfermedad se extienda por Dharavi, donde en abril se registraron los primeros casos.

Las estrechos callejones del barrio, las casas abarrotadas de gente y la falta de higiene son el caldo de cultivo ideal para la expansión de la enfermedad.

“El mayor desafío es el propio Dharavi (…) Hay hasta 10 y 15 personas en una habitación ¿Cómo podemos mantener el distanciamiento social?” se pregunta Kiran Dighavkar, un responsable local.

Dighavkar supervisa lo que se ha dado en llamar la “Misión Dharavi”, una acción coordinada de 2.500 personas, entre ellas personal médico, de limpieza y voluntarios, que intentan limitar el número de casos en la zona (casi 200 contagios hasta ahora, con 12 muertos)

“Nadie puede entrar ni salir” de las zonas donde se aplica el confinamiento, explica Dighavkar a la AFP.

“Todo, incluso las tiendas de comestibles, están cerradas (…) La policía está usando drones para que la gente obedezca a las reglas”, explica.

Una escuela pública, un centro deportivo y un antiguo hospital sirven ahora para albergar a los pacientes en cuarentena.

Unas 40.000 personas pasaron controles de temperatura la semana pasada y cada día se desinfectan los 225 aseos públicos de la zona, esenciales para los habitantes, indica el responsable.

– “Pánico’ –

Bombay está estudiando la posibilidad de repartir hidroxicloroquina, un medicamento contra la malaria, “como medida preventiva” a los habitantes de Dharavi en cuarentena, indica Daksha Shah, una alta responsable sanitaria de la ciudad.

“Ahora mismo la comunidad tiene pánico (…) por eso tenemos que ser un poco prudentes”, dice a la AFP.

Las autoridades colaboran con varias oenegés para distribuir comida y medicamentos en esta zona, donde también viven miles de trabajadores migrantes que se quedaron sin trabajo por el confinamiento de todo el país.

A pesar de que las restricciones en India son menos severas que las que se aplican en algunos puntos de Dharavi sí han tenido grandes consecuencias para los más pobres.

El responsable de operaciones de la Fundación Roti Bank, Jayandrath Tambe, explicó a la AFP que su oenegé reparte 4.500 comidas cada día a los residentes confinados y alimenta a 32.000 personas en todo Bombay con la ayuda de varios hoteles.

Imran Idris Khan, un trabajador social, publica vídeos en YouTube para explicar las medidas contra el coronavirus en Dharavi y usa el servicio de mensajes WhatsApp para informar a los residentes de dónde pueden encontrar comida.

“Muchas familias todavía están en casa o en las fábricas sin tener ni idea sobre los puntos de distribución de paquetes de comida y por eso pasan hambre”, explica a la AFP. “Esto no debería pasar”, asegura.

El gobierno indio ha anunciado que hay más de 20.000 casos de coronavirus en este país de 1.300 millones de habitantes.

Los responsables de Dharavi quieren aumentar el número de tests, pero el portavoz de la ciudad de Bombay, Vijay Khabale-Patil, dijo a la AFP que el gobierno central lo rechaza y solo quiere que hagan tests las personas más expuestas.

En el suburbio solo 657 personas fueron sometidas a la prueba.

AFP