Casos Noriega y Maduro: Diferencias y similitudes, por Omar Estacio Z.

Base fáctica específica de los motivos que llevaron a EE UU a la operación contra Manuel Noriega: 1)  En diciembre de 1989, un marine de EE UU, asignado a la Zona del Canal de Panamá, fue asesinado por supuestas  fuerzas que respondían al fallecido, Noriega; 2) Otro oficial naval de EE UU y su esposa, ese mismo mes, fueron detenidos de manera arbitraria y abusados por sujetos armados, también, obedientes a Noriega; 3) Este último, fue acusado por EE UU de obstaculizar los meses previos a la “Operación Causa Justa”, el funcionamiento del Canal de Panamá. Ello, según EE UU, constituyó violación a los Tratados firmados entre ambos países; 4) Previa a la ejecución de la citada “Operación Causa Justa” que culminó con su apresamiento, Noriega había sido acusado en EE UU por ocho cargos de tráfico ilícito de drogas, delincuencia organizada y legitimación de capitales. Entre las imputaciones presentadas el pasado 20 de marzo en EE UU, contra Nicolás Maduro, también, figuran delitos de tráfico ilegal de estupefacientes, pero agravados con el de supuesto terrorismo (tenencia de armas y otros explosivos) no registrados en el caso Noriega; 5) Hay un progreso notable, entre el equipamiento militar de EE UU, para 1989 y el que posee en la actualidad. Si se llega a concretar alguna acción armada contra el señor Maduro y asociados, es previsible que se empleen equipos y tácticas acordes con tales adelantos.

Similitudes: En relación con Maduro Moros, EE UU ha venido ejecutando acciones preparatorias calcadas, casi, de las que ejecutó los días previos a la “Operación Causa Justa”: 1) En los meses anteriores al 21 de diciembre de 1989, su fecha de inicio, EE UU le ofreció a Noriega, como lo ha hecho ahora con Maduro, exilio a satisfacción del futuro exiliado, en tercer país; 2) En esos meses precedentes, EE UU, le impuso varias sanciones al pretendido gobierno del panameño. Destacan:  congelamiento, en EE UU, de activos de su gobierno de facto; prohibición a ciudadanos y empresas estadounidenses de hacerle pagos, incluidos los tributarios; prohibición a los barcos con bandera panameña de atracar en puertos de EE UU, lo que representó grave descalabro económico para el gobernante de facto; 3) Noriega, como ahora Maduro, asesorado por el G2 cubano, confió en que EE UU, no se decidiría a invadirlo como no se decidieron con Cuba; 4) EE UU, tanto en el caso Panamá como ahora en el caso, Venezuela ha invocado la necesidad de rescatar el sistema democrático; 5) Las autoridades judiciales de EE UU, le negaron a Noriega, como prisionero de guerra, el derecho a ser juzgado por un tercer país. Para ello fue alegado que sus delitos eran “civiles”, no militares, además, cometidos, antes de la iniciación de conflicto (crf., artículos 85, 87 y 99 de la Convención de Ginebra). De ser aprehendido por la justicia de EE UU, al señor Maduro le sería negado ese derecho por similares motivos; 6)  Maduro, como Noriega fue acusado de cometer acciones que atentan contra la seguridad del sistema social y económico de  EE UU, por lo que este último ha invocado, en ambos casos, la excepción de “legítima defensa”  que lo releva de agotar los mecanismos de solución pacífica de controversias (cfr., artículos 51 de la Carta de NN UU y  21 de la Carta de OEA); 7)  A Maduro, como a Noriega no le correspondería inmunidad como jefe de Estado. En 1989, en Panamá, el presidente nominal, era Guillermo Endara. En Venezuela, en la actualidad, Juan Guaidó – no Maduro- es reconocido como jefe de Estado por alrededor de 60 países; 8) Endara,  solicitó de manera expresa la intervención en Panamá de EE UU, en Venezuela, luce probable que la Asamblea Nacional, en el momento preciso, active el mecanismo del artículo 187 ordinal 11º de nuestra Constitución para autorizar la presencia de misión militar de EE UU en nuestro territorio; 9) A Noriega se le acusó de ser un doble o triple agente del propio EE UU, como de las tiranías de Castro, en Cuba y de Ortega, en Nicaragua. Mayor peligrosidad representaría para EE UU, el vasallaje de Maduro con el castrocomunismo, las FARC, Irán, varias organizaciones del fundamentalismo musulmán, Hamas y el Hezbollah entre éllas.

Con todo lo nefando, Noriega, “Cara ‘e Piña” o el Hombre del Machete, no descendió a los avernos de bochorno, desprestigio, falta de escrúpulos, a que ha descendido su émulo, avecindado en Caracas. Ni los hijos de aquella Patria, sin esperanza ninguna, seco su canal, por la corrupción, la indecencia, la displicencia, se vieron precisados a vagar por el Mundo, para proveerse de lo más elemental. Urge, en tiempos de pandemia, aislar al infestado moral, inmunizar a la humanidad de tal virus ético, con apariencia de persona.   

  @omarestacio