Desnutrición y tuberculosis fueron las principales causas de muerte en las cárceles durante 2019

Los militares y otros presos políticos viven en las cárceles venezolanas en condiciones de hacinamiento y tortura.

 

Un total de 104 privados de libertad murieron bajo la responsabilidad del Estado durante el 2019, de los cuales 66 de ellos perdieron la vida por condiciones de salud, según los datos recolectados por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP).

Carolina Girón, directora del OVP, explicó que a diferencia de años anteriores la violencia no fue la protagonista de las muertes de los reclusos en 2019, al tiempo que lamentó como el deterioro del sistema penitenciario incrementó los decesos por enfermedades.
La desnutrición y tuberculosis fueron la causa de muerte del 63,46% de las víctimas, aunque también se conoció sobre el aumento progresivo de enfermedades crónicas, bacterias estomacales, paludismo, entre otras.

De la misma manera, la organización evidenció que en la mayoría de los casos documentados influyó la falta de asistencia médica y las fallas de distribución de alimentos, pues los familiares denunciaron casos en los que sus deudos registraban pérdidas de peso de entre 30 y 50 kilos.

“Lo trasladaron cuando se estaba muriendo, pidió que lo llevaran al médico y lo dejaron morir”, es la denuncia constante entre los familiares de los reos, quienes incansablemente alzan su voz para denunciar las condiciones de precariedad en las que habita la población penal. Los enfermos no sobreviven a tanta desidia y en lugar de brindarles atención médica, los aíslan hasta que ya es demasiado tarde.
En tanto, son muchos los familiares que se enteraron de los fallecimientos a través de la llamada de un compañero de celda o trabajadores de funerarias, mientras que el personal del Ministerio de Servicios Penitenciarios brilló por su ausencia. Como si el dolor de la muerte no fuera suficiente, los deudos tuvieron que resolver como pudieron para pagar los traslados, en el caso de los foráneos, y el sepelio en dólares.

Hacinamiento, hambre y retardo procesal

Un total de 1.934 presos se unieron durante el 2019 a huelgas de hambre en los 87 centros penitenciarios del país. Sus denuncias siempre fueron las mismas: hacinamiento, falta de alimentos y retardo procesal.

A través de los monitoreos que realiza la organización en las cárceles, se conoció que tras algunas protestas muchos de los reos fueron castigados con aislamientos, suspensión de visitas o traslados a otros penales, especialmente al Centro Penitenciario de Oriente, mejor conocido como la cárcel de El Dorado en el estado Bolívar, cuya ubicación es tan lejana que muchos reos quedan en el olvido.
Entre las protestas más destacadas del 2019 cabe recordar la protagonizada por los familiares de la Comunidad Penitenciaria Fénix- Lara, en la ciudad de Barquisimeto. En esa ocasión denunciaron ante OVP que debían cancelar hasta 1.500 dólares para sacar a sus deudos del área de aislamiento.

De igual manera, los presos extranjeros recluidos en La Planta denunciaron maltratos por parte de los custodios de dicho recinto; mientras que en el Centro Penitenciario de Occidente (CPO), mejor conocido como cárcel de Santa Ana en el estado Táchira, se registró un motín cuando los presos descubrieron que les escondían los alimentos.
De los 104 fallecidos en penales venezolanos, 38 fueron a consecuencia de muertes violentas. La mayoría fueron homicidios perpetrados por cuerpos de seguridad en presuntas fugas o violencia entre internos; así como también se reportaron 95 reos heridos en diversos hechos y 35 fugas.

Cárceles maquilladas

En el primer trimestre del 2019 aterrizó en Venezuela una Comisión Técnica de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la cual efectuó una visita a varios centros penitenciarios. Lo particular es que, antes de su llegada, estos recintos recibieron de manera apresurada labores de mantenimiento como pintura, e incluso dotaron a la población penal de insumos de higiene personal.
Aunque la Comisión Técnica de DDHH de la ONU entró al Centro Penitenciario de Formación Hombre Nuevo El Libertador, en el estado Carabobo, y la Comunidad Penitenciaria Fénix- Lara, no se les permitió conversar con los internos. No obstante, el Observatorio Venezolano de Prisiones se hizo eco de sus penurias y expuso la realidad fatídica que azota a las cárceles en Venezuela.
Prensa Observatorio Venezolano de Prisiones