Melissa Sáez: Conjugar en tres tiempos

Los hombres llevan latas de agua en Caracas el 19 de mayo de 2020  | Foto por Federico PARRA / AFP)

La sustentabilidad de un ser humano, repercute directamente en la evolución de su imagen, comportamiento y toma de decisiones. Entendemos por imagen el mensaje que transmite una personalidad en un momento determinado, es un entramado que se descubre no se arma, ya que es parte inherente a nuestro ser.

Por un momento detengámonos a pensar cual es el imaginario del venezolano, diversos estudios se han hecho sobre el tema, con distintos enfoques y que de una u otra forma nos pueden ayudar a entender, el cómo llegamos a esto que somos hoy como sociedad.

El comunicador y psiquiatra Roberto de Vries en el año en el año 1982 da inicio a un estudio donde se pregunta ¿Quién es el venezolano?, dicho trabajo de investigación, tuvo varios cortes que se dan por la evolución de la imagen a medida que se seguía realizando el mismo. Hay años en los que la percepción tenía variaciones que llamaron la atención (1995- 1997) y es allí donde podemos establecer la primera comparación, lo que en 1982 empezó siendo un venezolano que se veía así mismo como un modelo social en sí, con rasgo de la mayoría y con un discurso cohesivo, donde la solidaridad, el carisma, la lucha por los valores del momento, el respeto y la productividad reinaba, pasa en los noventa a ser una imagen con una suerte revolucionaria que buscaba un cambio, sin importar el cómo, solo justificando su deseo de no tener más de lo mismo. Y en este momento es que podríamos preguntarnos ¿qué paso?, que nos hizo cambiar tan drásticamente nuestro imaginario del poder, ¿Qué estábamos buscando?

Hoy me pregunto ¿cómo nuestro propio imaginario se transformó de tal manera que nos llevó a reconducir el futuro del país a esto que tenemos hoy? Aceptando el proceso de escogencia de nuestros líderes, llego a la conclusión, de que el ser humano debe tener una construcción de su propia imagen sustentable, es decir, un individuo que no se sienta pleno, acciona desde el resentimiento, la ira, el miedo y la venganza, y hace de la búsqueda del cambio una aventura mal enfocada que puede desencadenar procesos sociales de gran impacto, finalmente la sociedad es la suma de todos sus individuos.

En palabras de Roberto de Vries:

“El ser humano, por otra parte, tiene que satisfacer su bienestar: satisfacción de sus necesidades pero con absoluto respeto por todo lo que ha sido, que encuentre bienestar y razones importantes en su pasado y, claro está, con la esperanza cierta de encontrar bienestar en el futuro, en especial, con sus descendientes.”

Entonces, el proceso de sustentabilidad en el individuo, se transforma en un proceso colectivo, en la medida que los sujetos se sientan bien en una relación conjugada en el ayer, el hoy y el mañana, la calidad de vida del presente, será fortalecida por los aprendizajes del pasado, que lejos de hacernos sentir frustración, nos haga sentirnos orgullosos y que nos permitan avanzar a un futuro mejor para nosotros y nuestra propia descendencia, originando una identidad e imagen colectiva responsable y sustentable en el tiempo, con una mayor consciencia en la toma de decisiones.