William Anseume: El exministro prefiere pactar con la tiranía

El 24 del mes pasado, Simón García, exministro de cuando el segundo gobierno de Rafael Caldera, expresó sus pareceres en entrevista que le efectuara Xavier Coscojuela para el diario Tal Cual, periódico que ha promocionado casi diariamente esas, a mi parecer, muy absurdas palabras.

Es muy elocuente el título que le dieron a la entrevista: “El objetivo no es salir de Guaidó sino de la estrategia extremista”. Da cuenta de la presión que ha sostenido el presidente de la Asamblea Nacional y presidente interino del país, a quien casi acusa directamente de la operación Gedeón, para acoplarse a los planteamientos del G4: cacerolear y buscar entendimiento con el régimen para hacer elecciones con Maduro y su poder instalado en Miraflores y Fuerte Tiuna, sin mayor inconveniente. Incluso a pesar de lo fraudulentas que esas elecciones pudieran resultar, como creemos, y de la inmoralidad de tener al frente del régimen delincuentes procesados por crímenes de lesa humanidad o por narcotráfico, entre otros delitos mayores; buscados con precio millonario y todo sobre sus cabezas por los Estados Unidos.

El señor García plantea el esquema para lograr, según él, en su obstinada obnubilación, el quiebre de este proceso con negociación: unidad sin “extremistas”, palabritas a las Fuerzas Armadas y acompañamiento de la gente en su sufrimiento cotidiano. No olvidemos que Simón García es un “firme partidario de lograr una salida negociada la crisis política nacional y (que) trabaja firmemente por ello”. Tampoco ” tiene inconveniente de participar en unas elecciones con Maduro en el poder”. Y, peor aún, es también partidario de la conformación de un gobierno en cohabitación.

O sea, el exministro se manifiesta como un negociante del futuro de los venezolanos, capaz de establecer alianza con el régimen tiránico antes que habérsela con los sectores que pedimos una salida que trate a los delincuentes como lo que son: delincuentes, criminales. Debería revisar bien la entrevista en El Nacional a Tuto Quiroga, debería prestarle más atención a los EEUU, cuando señala que no reconocerá elecciones con Maduro y sus secuaces en el poder. Debería entender que no se trata sólo de acompañar a la gente en sus necesidades, como si de una democracia que atraviesa un mal momento se tratara. Cualquier salida política consiste en liberar a los venezolanos del sometimiento oprobioso, catastrófico, dramático, trágico, en que nos tiene sumido, secuestrado, un régimen forajido sin escrúpulo alguno. El extremo es el del hambre, el extremo es el de vulneración diaria y cotidiana de los Derechos Humanos. El extremo es el desconocimiento absoluto de la constitución, de las leyes, de los acuerdos internacionales, como se ha instaurado más en la Venezuela de este siglo.

García forma parte de los voceros de los negociadores y pactadores en busca de recursos personales, de proyección para su ganancia personal, más que de atender la extremas necesidades de los venezolanos dentro y fuera del país que solicitan con urgencia una solución a su desesperante estado. Seres como Simón García son más capaces de entender y entenderse sin ambages con los sátrapas que con factores de la verdadera oposición que buscan y solicitan la aplicación del TIAR o de cualquier otro elemento liberador dentro y fuera del país. El exministro persigue también prosternarnos prolongadamente, indefinidamente, con acciones y planteamientos; olvida el gentilicio venezolano. Hay que recordarle que Venezuela nació para la liberación y repartió libertad, no se fundó ni existe para el sometimiento de nadie; mucho menos de su población. Simón García se coloca en la acera del frente, junto a los tiranos.