Editorial El Nacional: Sanciones que duelen

Por más que la cúpula del régimen quiera hacer como si no pasara nada, el hecho de que no les dejen mover sus cuentas en Europa les duele mucho. No pueden negar que, además, ha sido el destino preferido para escapadas y vacaciones. Les encanta pasear, hacer compras y comer en los mejores y más reconocidos restaurantes del viejo continente.

Pero ya son 36 funcionarios rojitos los que no pueden echarse su escapadita a Madrid o a Roma, mucho menos a París. Y por eso, el jefe del régimen expulsó a la embajadora de la UE en Caracas, Isabel Brilhante.

“Tienen una actitud heredera (sic) del viejo colonialismo. Nosotros hablamos claro. No le tenemos miedo a nadie. Ellos sancionaron a aquellos venezolanos que defienden la Constitución”, dijo el mandamás, aunque no se sabe a cuál carta magna se refiere.

Lo que sí es cierto es que en el texto de la UE especifica las razones por las cuales castigan a cada uno de los 11 funcionarios rojitos que se incluyen en la lista: nombramientos fuera de la norma, violación de derechos humanos, de la libertad de expresión, socavamiento de la democracia y del Estado de Derecho. ¿Eso se llama defender la Constitución o pisotearla?

Más bien, la Unión Europea tardó mucho, porque se trata de una reacción al nombramiento truculento de una directiva de la Asamblea Nacional paralela a la legítima que hizo el también cuestionado tribunal supremo rojito en enero de 2020.

Ahora se espera la respuesta de rigor, de reciprocidad, como suele suceder en todos los casos diplomáticos. Sin embargo, hay quienes piden a los Estados europeos acciones más contundentes.

Y parece que va siendo hora de que aprieten el alicate, porque lo que está ocurriendo en Venezuela es muy grave y va empeorando cada día. Es por eso que el Partido Popular de España le pide al presidente Pedro Sánchez que tome medidas consecuentes con las aplicadas por la UE. La propia vicepresidenta del Parlamento Europeo, Dita Charanzová, solicitó a los miembros que expresen su apoyo a la sanción del bloque.

Muchos otros países, sobre todo vecinos, han expresado su repudio a la decisión del jefe del régimen de expulsar a la embajadora, pero qué es una raya más para el tigre. A los rojitos no les duele el qué dirán, sino el hecho de que todo lo que han robado y que pensaron que estaba a salvo en los bancos europeos, ahora no podrán disfrutarlo.

Así que no sirve que se hagan los ofendidos, porque la comunidad internacional se dio cuenta hace mucho tiempo de que lo que le duele a la cúpula chavista es que le metan la mano en el bolsillo.


Este artículo se publicó originalmente en El Nacional (Caracas) el 1 de julio de 2020