Cástor González Escobar: En construcción

Cástor González @castorgonzalez

En 1819, durante la campaña de independencia de la entonces Nueva Granada, el Libertador Simón Bolívar junto al General Santander y el Ejercito Patriota, en la odisea hoy conocida como el Paso de Los Andes, remontaron la rama oriental de los Andes colombianos a través del Páramo de Pisba, la zona más inhóspita, de mayor dificultad y por tanto por donde menos esperaban los realistas podrían llegar los patriotas a tierras neogranadinas, logrando así sorprender y demostrar que nada está dicho de forma absoluta o definitiva cuando se trata de avanzar y de crear nuevos caminos o realidades, y por tanto de alcanzar objetivos. Así, un movimiento que sin duda fue apreciado por algunos en su momento como un error, al medirlo solo en pérdidas humanas y materiales, es hoy reconocido como una hazaña militar de gran valor estratégico en la lucha por la independencia suramericana.

Ya en estos tiempos, durante los últimos veintiún años de lucha contemporánea por una nueva libertad e independencia, en Venezuela se han intentado y ensayado ya muchas cosas, movimientos y acciones, durante los cuales por supuesto se han cometido muchos errores que han costado vidas y la restricción de libertades, donde la aberrante cifra de 382 presos políticos recién confirmada por la reconocida ONG venezolana Foro Penal, y certificada por la Organización de Estados Americanos, es solo la punta del iceberg del balance a la vista de dos décadas de lucha, cuya hoja exhibe sangre, decepciones, frustraciones, bajas, exilios, separaciones, desarraigo, tristezas, nostalgia, y un sinfín de anhelos destruidos por la involución desoladora que ha desgobernado y azotado a Venezuela.

Como en la vida misma, en política y en guerra, cuando está en juego la propia existencia, de nada sirven los fracasos y las propias victorias, si de ellos no queda al menos algo de aprendizaje o experiencia; y por ello, deben reivindicarse y recordarse los buenos momentos, pues igualmente en dos décadas hemos tenido también tres buenas coyunturas, que si bien no han cristalizado en anhelado cambio, ha permitido demostrar que somos mayoría, aunque no hayamos sabido aprovecharlo. Fue así como el gigantesco esfuerzo de la sociedad venezolana movilizada en abril de 2002 se fue al basurero por desacuerdos, mezquindades e improvisaciones; así como también la victoria del referéndum de 2007 o la propia reconquista de la Asamblea Nacional, la legítima, la hoy reconocida por la mayoría del mundo democrático, y en la cual aún ciframos la esperanza de que desde allí se concrete el cambio político con institucionalidad y legitimidad.

Pese a haber construido mayorías incuestionables en al menos tres ocasiones, el objetivo mayor de reinstitucionalización del país y reconquista de la democracia no ha sido alcanzado luego de esas dos décadas de arduo esfuerzo y sacrificio, pues la agenda prioritaria que es Venezuela, no ha sido la protagonista en la mayoría de las ocasiones; sin descargar por supuesto toda la responsabilidad en nuestra acera, y responsabilizando por tanto a quien realmente le toca, que son los propios actores del gobierno, quienes sin pausa han desarrollado todas sus habilidades y capacidades para ejercer el control y desactivar cualquier iniciativa que medianamente luzca como una amenaza a su hegemonía.

Aún andamos y recorremos entonces día a día un camino que está en plena construcción, y que además se va diseñando sobre la marcha, pues no existe la certeza de la ruta, aunque si conozcamos el destino, que es el de reconquistar la libertad y la democracia, a partir de la cual construiremos el país que merecemos, demandamos y requerimos. Ese camino que hoy andamos aún demanda sacrificios y transitarlo ha requerido sobreponerse a muchas piedras y espinas, que están lejos de haberse terminado, por lo que alcanzar la libertad definitiva no está exenta de mayor ofrenda, ni llegará por arte de magia, ni estará solo en manos de terceros, pues así como la legión británica acompañó a los patriotas en la gesta emancipadora y como ahora mismo se agradece todo el soporte y empatía que las democracias del mundo brindan a los demócratas venezolanos, no podemos perder de vista, ni debemos perder el foco, ni la perspectiva, de que no fueron solo los ingleses, irlandeses y escoceses quienes lucharon y triunfaron por ejemplo en Carabobo, sino que por el contrario, lo hicieron codo a codo con una abrumadora mayoría local; por lo que en esa línea, desde abajo hacia arriba, los ciudadanos debemos presionar y demandar la correcta alineación de nuestro liderazgo político con el interés superior que no es otro que Venezuela, pues ya vendrán luego los intereses personales y las competencias naturales, pero en democracia, no antes, y ese es el único cálculo posible hasta alcanzar el objetivo y la única vía para la correcta construcción del camino que conduzca a la libertad.

Abogado. Presidente del Centro Popular de Formación Ciudadana (CPFC)
[email protected] | @castorgonzalez