Desnutrición infantil golpea a las zonas vulnerables en Lara

Desnutrición infantil golpea a las zonas vulnerables en Lara

Foto: Cortesía.

 

La desnutrición en Lara es una realidad a la que se enfrentan cara a cara los niños que viven en zonas vulnerables. El escenario es deprimente, pues se trata de infantes que habitan en barriadas, donde además de no tener qué comer sortean deplorables condiciones de vida sin servicios públicos y con viviendas hechas de lata y cartón.

Por Jordán / Redacción | LA PRENSA DE LARA

Las cifras hablan por sí solas y se multiplican en las diferentes regiones del país. La Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), reveló que el 30 % de los menores de 5 años registran una desnutrición crónica, cuyas cifras se han incrementado desde la cuarentena pues la paralización económica del país ha dejado a muchas cabezas de familia sin empleo y sin ingresos. En Lara, la situación no es muy alentadora. Las ONG que se encargan de recabar los datos de la desnutrición infantil relatan que, producto de la cuarentena, la alimentación de los infantes ha decaído vertiginosamente.

Gretna El Halabi, encargada de Madres y Padres por los Niños y Niñas de Venezuela (Mapani), dijo que diariamente atienden entre 50 y 60 niños, y casi un 90 % de ellos presenta algún tipo de desnutrición.

“Es necesario que se tomen cartas en el asunto porque la próxima generación de venezolanos no va a estar bien sustentada para atender sus ocupaciones”, dijo El Halabi y detalló que de 50 niños que llegan a Mapani, al menos 40 de ellos tienen algún grado de desnutrición.

Desde Cáritas Venezuela, capítulo Lara, Omar Gutiérrez aseguró que durante la cuarentena la desnutrición en niños de cinco años o menos está por el 17 %, cuando hace cuatro meses estaba rondando el 11 %, indicando que el aumento de esta cifra se debe al bajo poder adquisitivo que tienen los padres.

“El salario mínimo no alcanza y muchos venezolanos viven de lo que producen en el día a día, que tampoco lo pueden hacer por la cuarentena, entonces eso hace que la ingesta de alimentos disminuya, particularmente en las zonas más vulnerables”, resalta Gutiérrez.

Comen menos
Larenses detallan que la situación económica se ha vuelto insostenible y lo poco que pueden comprar para comer no es balanceado, pues las comidas están basadas en granos y carbohidratos, aunque no todos los días tienen para comer tres veces.

“A veces son dos veces al día que uno come, uno hace lo posible por darle a los niños el desayuno a media mañana y el almuerzo en la tarde, casi noche para así aguantar todo el día”, expresó Solanny Pérez, una ama de casa que recorría el centro en búsqueda de ofertas en víveres.

Especialistas señalan que comer dos veces al día y sólo carbohidratos genera desnutrición aguda por la falta de un plato que cubra los requerimientos nutricionales que necesita el cuerpo. La proteína animal, así como los lácteos, basados en leche, queso y mantequilla son obligatorios para que el niño alcance un óptimo crecimiento.

Lo que consiguen
Plátano, arepa y yuca es lo que le dan de comer a los niños porque es lo más barato que se consigue y con lo que se pueden sustentar. “El pollo y la carne están muy costosos, lo que comemos en la casa es la arepa en las tres comidas”, reveló Julio Guédez, un buhonero que es el sostén de su hogar y que concentra a siete personas, dos adultos y cinco niños. “Todos comemos lo mismo, no tenemos una diferencia en lo que consumen los mayores y los más pequeños”, remarcó.

Guédez dijo que lo que gana a diario es lo que le alcanza para poder llevar el sustento a su hogar y en estos tiempos de cuarentena la cosa no está fácil y las ventas están por el piso, por lo que le afecta su porción de comida.

Solanny Pérez comentó que aunque ella junto a sus dos hijos comen solamente dos veces al día, el plato también es carbohidratos, en su mayoría se alimentan de pasta y arepa. “Y el relleno es lo que pueda comprar con lo que me gane”, asegurando que el pollo y la carne quedaron en el olvido por lo costosos; aunque a veces compra carapachos de pollo y le hace una sopita a sus hijos, pero no tiene los mismos nutrientes que debería ingerir un niño en pleno crecimiento.

Los padres dicen que ellos hacen el esfuerzo por darle de comer a sus hijos y no pasen el día con el estómago vacío, a pesar de eso sus comidas no son balanceadas, lo que lleva a la desnutrición.

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