Santero que violó a sus hijas en Acarigua cometió los abusos porque “seguía órdenes de un espíritu”

Santero que violó a sus hijas en Acarigua cometió los abusos porque “seguía órdenes de un espíritu”

Foto vía @douglasricovzla

 

 

Una adolescente de 16 años que era abusada por su padre, un hombre practicante de la santería, denunció ante las autoridades que su hermana mayor, que no es hija del investigado, también era violada y que tuvo dos niños producto de los abusos.





Mariangel Moro Colmenares || EL PITAZO

La aprehensión del individuo de 56 años de edad ocurrió el pasado lunes 31 de agosto en Acarigua, Portuguesa, y ya se ordenó su privativa de libertad.

Después de tres años de vejaciones, la hija del santero se atrevió a denunciar los abusos sufridos por ella y por su hermana. Según las investigaciones, el pasado lunes fue la última vez que el hombre la violó y, tras el hecho, la víctima acudió a la sede de la subdelegación Acarigua del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) para contar lo sucedido.

En medio de los interrogatorios, la adolescente, hoy de 16 años, detalló que su padre la sometía y la amenazaba diciéndoles que el acto sexual era parte de un ritual de santería, religión sincretista que mezcla la creencia en los orichas o los dioses del panteón yoruba, un pueblo al suroeste de Nigeria, con los santos católicos, a la que el hombre pertenecía desde hace al menos una década, de acuerdo con lo que conoció El Pitazo.

La menor de las hermanas dijo a las autoridades que la otra víctima, hijastra del detenido, tiene dos hijos pequeños con el padrastro, producto de las violaciones y actualmente presenta dos meses de embarazo, apenas con 21 años de edad. Ninguna se había atrevido a denunciar al individuo por temor. La mayor de las víctimas era abusada por su padrastro desde los 15 años de edad.

El hombre, bajo el consentimiento de la madre de las dos jóvenes abusadas, decía que cumplía órdenes de un espíritu y que tener relaciones sexuales con las víctimas serviría para «limpiarlas».

La progenitora de 38 años de edad, aparentemente creía lo mismo, que el hombre tenía una conexión con los espíritus. Nunca denunció ni contó a nadie la pesadilla que vivían sus hijas, por lo que el mismo lunes fue también detenida por su complicidad en el hecho.

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