Dos años como preso político: Yorfran y su paso por un sistema perverso que lo dejó hasta sin muelas

Dos años como preso político: Yorfran y su paso por un sistema perverso que lo dejó hasta sin muelas

 

Yorfran Quintero pasó sus dos últimos años tras las rejas de la cárcel militar de Ramo Verde. Creía que allí estaría unos 28 años más, pero fue sorprendido el pasado 31 de agosto con la lectura de una lista de presos políticos “indultados”, leída por Jorge Rodríguez en el canal del Estado, Venezolana de Televisión.

Raylí Luján / La Patilla

Yorfran Quintero pasó sus dos últimos años tras las rejas de la cárcel militar de Ramo Verde. Creía que allí estaría unos 28 años más, pero fue sorprendido el pasado 31 de agosto con la lectura de una lista de presos políticos “indultados”, leída por Jorge Rodríguez en el canal del Estado, Venezolana de Televisión.

“No he despertado aún de mi realidad”, dijo en entrevista exclusiva para LaPatilla.com, una semana y media después de haber sido excarcelado. El joven caraqueño, con nacionalidad española, conversó sobre su paso por esta prisión, que compartía con otros acusados por hechos políticos, y otros centros antes de ella, como la sede de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y la cárcel de Santa Ana en Táchira.

A Yorfran se le acusaba de un supuesto ataque a la base aérea de La Carlota en el Distribuidor Altamira de la autopista Francisco Fajardo en Caracas. Se le imputaron los cargos de traición a la patria, instigación a la rebelión, ultraje a la Fuerza Armada y sustracción de elementos pertenecientes a la FANB.

“Fuimos conejillos de india, nos torturaron, querían que hiciéramos videos afirmando cosas que no hicimos, fuimos víctimas de un sistema bastante perverso, que mediante la opresión te obliga a asumir algo que tú no has hecho”, explicó al resaltar que todo lo sufrido era a raíz de su ideología y su rechazo a la administración chavista.

Fue en el Dgcim dónde vivió las torturas más fuertes. Cinco muelas les fueron arrancadas, recibió corriente en los pies y otras partes del cuerpo. Cuando solicitaban exámenes médicos, los funcionarios les dejaban claro quién mandaba.

Quintero insistió en que su único delito hoy sigue siendo pensar diferente y no estar de acuerdo con el sistema venezolano. “Es de lo único que se nos puede acusar”, agregó mientras no deja de sentir desconfianza por lo ocurrido con su caso y el de otros 109 perseguidos políticos en el país.

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