La apertura del Golfo Pérsico a Israel pone a los palestinos en una encrucijada

Los palestinos ven una transmisión de televisión de una ceremonia de firma en la Casa Blanca donde los Emiratos Árabes Unidos y Bahrein firman acuerdos para normalizar las relaciones con Israel, en Tubas en la Cisjordania ocupada por Israel el 15 de septiembre de 2020. REUTERS / Raneen Sawafta

 

El acercamiento de Israel a los Estados árabes del Golfo Pérsico ha hecho que los palestinos se sientan abandonados por sus aliados tradicionales y se encuentren con una estrategia desfasada en una región que cambia rápidamente, de acuerdo a analistas y críticos.

En medio del acercamiento de Emiratos Árabes Unidos y Baréin con Israel, algunas voces están pidiendo a los líderes palestinos que revisen su estrategia para evitar verse marginados en una región en la que el Estado judío y la mayoría de los regímenes árabes suníes comparten el temor a Irán.

La táctica palestina para liberarse de la ocupación israelí se ha basado durante años en la histórica posición panárabe, que pedía la retirada de Cisjordania y la franja de Gaza y la aceptación por parte de Israel de un Estado palestino, a cambio de relaciones normales con los países árabes.

Sin embargo, la semana pasada los palestinos no lograron persuadir a la Liga Árabe para que condenase a las naciones que están rompiendo filas.

La nueva situación hace que los palestinos estén debatiendo si tienen que “ajustar la relación de Palestina con la Liga Árabe”, dijo el lunes el primer ministro palestino, Mohammad Shtayyeh.

No obstante, los críticos dicen que el movimiento propuesto es demasiado escaso y llega demasiado tarde, mientras que el presidente Mahmoud Abbas enfrenta a crecientes críticas por su posición cada vez más aislada.

“Hay muy pocos indicios de que el liderazgo (palestino) esté contemplando una ruptura de su estrategia”, dijo a Reuters Tareq Baconi, analista del International Crisis Group.

La estrategia de los palestinos se centra en hacer que Israel rinda cuentas en los tribunales internacionales, así como en tratar de romper el dominio de Estados Unidos sobre el proceso de paz israelí-palestino, según Baconi.

“El apoyo árabe y europeo en esa estrategia es crucial, pero es cuestionable que los palestinos puedan garantizar alguno de los dos al nivel necesario para conseguir una paz justa”.

 

SOLUCIÓN DE DOS ESTADOS

A pesar de las señales de un cambio en el apoyo árabe, Saeb Erekat, secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), dice que la estrategia de fondo -lograr un Estado en Cisjordania, Jerusalén Oriental y Gaza- no cambiará.

“Para permanecer en el terreno del derecho internacional, de la legalidad internacional, para buscar la paz basada en el fin de la ocupación israelí y en una solución de dos Estados (…) no podemos apartarnos de estas posiciones”, dijo a Reuters.

Aunque admiten las dificultades que se enfrentan los dirigentes palestinos bajo ocupación israelí, los analistas creen que Abbas tiene algunas opciones.

Después de años de luchas internas entre las dos principales facciones palestinas, Fatah -de Abbas- y el grupo islamista Hamas, unas esperadas elecciones fortalecerían el mandato del presidente y del parlamento e impulsarían su influencia en el extranjero al aumentar su legitimidad en el país, señalan analistas.

“Necesitamos (…) reconstruir las instituciones de la OLP desde la base y cimentar las relaciones entre los palestinos aquí y en la diáspora”, dice el analista de Gaza Talal Okal.

Según Okal, más de seis millones de palestinos de la diáspora “pueden influir en las comunidades en las que viven para que la causa palestina tenga un lugar en las agendas de sus Gobiernos anfitriones”.

 

BOICOT A TRUMP

Un área en la que Abbas tiene un amplio apoyo público -un 70% en las últimas encuestas- es el boicot de los dos últimos años al Gobierno de Donald Trump, al que acusa de parcialidad por su reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y el respaldo a los asentamientos en Cisjordania.

La Casa Blanca, frustrada por la negativa de los palestinos a participar en las conversaciones dirigidas por Trump, ha tratado de ignorar a Abbas y su equipo, aparentemente con la esperanza de que vean los acuerdos con Emiratos Árabes Unidos y Baréin como un incentivo para volver a las negociaciones.

Durante más de dos años el yerno de Trump, Jared Kushner, ha tratado de marginar a Abbas apelando a los palestinos directamente. En 2018 dijo al periódico Al-Quds: “El mundo ha avanzado mientras que ustedes se han quedado atrás. No permitan que el conflicto de sus abuelos determine el futuro de sus hijos”.

No parece que este mensaje haya tenido mucho éxito. En un principio los dirigentes palestinos estuvieron en contacto con Washington, hasta que, según Erekat, concluyeron que “esta gente quiere dictar una solución, no negociar una solución (…) ellos son los que se están apartando del derecho internacional”.

Reuters