Cada #29Sep se celebra el día de San Miguel Arcángel

Cada #29Sep se celebra el día de San Miguel Arcángel

El 29 de septiembre es el Día de San Miguel Arcángel, quien es uno de los siete arcángeles y aparece en la Biblia, tanto en el viejo como el nuevo testamento, al igual que Gabriel y Rafael. La Santa Iglesia le da a este Arcángel el más alto lugar entre todos, pues es llamado el Príncipe de la Milicia Celestial, por ser el gran defensor del pueblo de Dios.

Por lapatilla.com

Es representado como un ángel guerrero, el conquistador de Lucifer, colocando un pie sobre la bestia, al tiempo en que lo amenaza con su espada o traspasándolo con su lanza. Cabe destacar que la fiesta de San Miguel es la más antigua, y la única que se celebraba en los primeros tiempos.





También suele llevar una balanza, pues es defensor de la justicia y su fiesta es la más antigua de las instituidas en honor de los ángeles, la única que se celebraba en los primeros tiempos.

La Biblia refiere la aparición de tres de ellos:  

– Miguel:  Reconocido como el Príncipe de la milicia celestial, por haber vencido al Maligno en singular batalla celestial contra los ángeles que se rebelaron ante la majestad de Dios. La tradición nos dice que su misión será sobresaliente en el juicio final, sopesando en una balanza las obras buenas de los justos.  Iconografía. Con armadura militar, en su coraza lleva estrellas, el sol y la luna; viste un clámide (pequeña capa roja, propia de los generales en pie de lucha); en la mano derecha porta un espada flamígera, y en la izquierda una balanza; a sus pies el demonio vencido. Intercesor poderoso contra los enemigos del cuerpo y del alma.  Su significado implica protección, seguridad, poder, superación de obstáculos y la destrucción del miedo y la duda. Por eso, el arcángel Miguel inspira al ser humano a vestirse con los símbolos de su armadura. Es uno de los más invocados y su imagen es muy popular en América Latina y Europa.

– Gabriel: Es el mensajero de Dios ante la Santísima Virgen María al anunciarle que será la Madre del Redentor (Lc 1,26). Además de revelar al Señor san José, que será el Custodio del Redentor.  Iconografía: con alba túnica y una azucena en la mano símbolo de pureza, ante la Virgen María, anunciándole la Encarnación del Hijo de Dios. Proclamado patrono de las comunicaciones por el pontífice Pablo V1 (1963-1978). Como fieles cristianos lo invocaremos para escuchar y obedecer la voluntad de Dios, de acuerdo a nuestro estado de vida.

 – Rafael: La narración del libro de Tobías en su capítulo 12, da a conocer la misión de este arcángel, al sanar a Tobit de su ceguera. Iconografía: de pie con atuendo de peregrino, pequeña capa que lo cubre, guaje y cayado o bastón, en sus manos un pescado. Protector en enfermedades de la vista y de los viajeros.

San Miguel es uno de los siete arcángeles y aparece en la Biblia, al igual que Gabriel y Rafael. La Santa Iglesia da a San Miguel el más alto lugar entre los arcángeles y le llama “Príncipe de la Milicia Celestial”.   Miguel quiere decir: ¿Quién como Dios?. Es decir: ¿Quién es tan grande, tan amable y justo como Dios?. Conociendo el significado de su nombre tal vez nos preguntemos: ¿Quién es San Miguel?, ¿de qué o de quién nos protege?, ¿Cuál es su misión?   Ya desde el Antiguo Testamento aparece como el gran defensor del pueblo de Dios y su poderosa defensa continúa en el Nuevo Testamento.

Es representado como el ángel guerrero, el conquistador de Lucifer, poniendo su pie sobre el enemigo infernal, amenazándole con su espada o traspasándolo con su lanza. Suele representárselo con una balanza, pues es defensor de la justicia y su fiesta es la más antigua de las instituidas en honor de los ángeles, la única que se celebraba en los primeros tiempos.

La cristiandad, desde la Iglesia primitiva, lo venera como quien derrotó a Satanás y sus seguidores y los echó del cielo. Es reconocido como guardián de los ejércitos cristianos contra los enemigos de la Iglesia y como protector de los cristianos contra los poderes diabólicos. Es conocido como el ángel de la plegaria y de la adoración y, finalmente, presentador de las almas de los difuntos a la luz del Paraíso, “la luz santa prometida a Abraham y a su descendencia”.

En la liturgia, la Iglesia nos enseña que este arcángel está puesto a custodiar el paraíso y llevar a él a aquéllos que podrán ser recibidos allí. A la hora de la muerte, se libra una gran batalla, ya que el demonio tiene muy poco tiempo para hacernos caer en tentación, o desesperación, o en falta de reconciliación con Dios. En este momento, San Miguel, está al lado del moribundo defendiéndolo.  San Miguel es nuestro protector y para cumplir la misión de protector es necesaria, además de del poder, otra cualidad: la bondad. Su bondad, es tan grande como su poder.

Bajo sus órdenes, todos los ángeles trabajan por la protección de los hombres. Ahora cabría preguntarnos: ¿nosotros nos empeñamos tanto como ellos en nuestra propia salvación?  Por otro lado, San Miguel es nuestro modelo. Modelo de recogimiento y de unión con Dios. Es modelo de inocencia y de pureza, no tiene sino pensamientos y deseos santos, modelo de humildad, confiesa que Dios lo es todo y que toda persona debe quitar de sí el orgullo, la ambición y la vanidad. Es también modelo de celo.

Sólo aspira a hacer amar a Dios y a Jesucristo, su hijo. San Miguel es modelo de dulzura.  El procede en todas sus acciones con perfecta calma y nos muestra claramente que la modestia, la dulzura y la paciencia son las mejores armas contra nuestros enemigos.

Oración a San Miguel 

Oh gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas, guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los rebeldes espíritus infernales, humildemente te rogamos, te digne librar de todo mal a los que a ti recurrimos con confianza; que tu favor nos ampare, tu fortaleza nos defienda y que, mediante tu incomparable protección adelantemos cada vez más en el servicio del Señor; que tu virtud nos esfuerce todos los días de nuestra vida, especialmente en el trance de la muerte, para que, defendidos por tu poder del infernal dragón y de todas sus asechanzas, cuando salgamos de este mundo seamos presentados por ti, libres de toda culpa, ante la Divina Majestad.