Carlos Ochoa: Consulta popular sumando

Carlos Ochoa: Consulta popular sumando

Las elecciones  parlamentarias de Maduro del 6 de diciembre están a la vuelta de la esquina, la consulta que convoca la Asamblea Nacional también y la verdad es que no se percibe mucha emoción para ninguno de los dos eventos, más allá de los escenarios políticos y de opinión.

A pesar del rechazo al gobierno que sobrepasa el 90% según sondeos de opinión independientes que han tratado de esbozar un retrato de la realidad, lo que se evidencia es que la mayoría de los venezolanos desconocen los cambios que realizó el CNE del régimen para asegurarse como sea la elección, así como también los temas que aborda la consulta propiciada por la Asamblea Nacional, ello no quiere decir que los temas de la consulta estén equivocados o fuera de tiempo, lo que constatan los resultados y debe interesarnos  es la desconexión de los partidos y los dirigentes opositores con el grueso de la población en el momento en que respondieron los entrevistados.

Un conector emocional positivo es un disparador que acciona la acción en un individuo o grupo social a través de un relato con una trama discursiva de realidades que conduce a un desenlace concreto de apoyo o cambio. Guaidó emergió como líder al ser elegido por sus pares de la Asamblea, Presidente de esa corporación legislativa, luego fue designado Presidente Provisional de Venezuela logrando movilizar a millones con su uno, dos y tres, obteniendo además un apoyo internacional que aún se mantiene, pero el inmediatismo y los errores cometidos por la oposición desgastaron el mantra, generando una pérdida de participación de calle al no concretarse en el tiempo el desenlace ofrecido.





La pregunta que hay que formular para superar esta calma chicha que se percibe como estancamiento es ¿cómo construimos un nuevo dispositivo emocional que movilice a la mayoría? La respuesta a esta interrogante es compleja porque depende de muchos factores en distintos escenarios, pero sin duda la unidad estratégica es el eje esencial para alinear los movimientos en cualquier tablero y eso es precisamente lo que nos está haciendo falta porque los rusos también juegan y Maduro ha ido avanzando comprando voluntades para hacerse de una oposición hecha a su medida, que no representa a nadie, pero tiene unos caparazones vacíos que junto a otros que le hacen el juego al gobierno apoyando cualquier elección sin condiciones ni transparencia con el argumento que no se pueden ceder espacios democráticos, van a participar en la farsa para legitimar una elección que es impresentable y no va a ser reconocida por el mundo democrático, pero eso no le importa a Maduro ni a Cabello que ya anunció que van a ganar todos los circuitos. A Maduro lo que le preocupa es que la consulta popular promocionada por la Asamblea gane respaldo, credibilidad y contribuya a la unidad tan necesaria de la oposición, porque de alcanzar estos objetivos su elección del 6 de diciembre no podría desplazar a la Asamblea legitima en enero y si lo hace por la fuerza entraríamos en un territorio minado en donde cada paso dado por Maduro podría significar el último de su gobierno.

La táctica de participación del madurismo es la misma de siempre, llevar a votar si o si a los vapuleados empleados públicos y chantajear con bonos inservibles, bolsas Clap y el cuento del pernil a los sectores populares que no tienen gas y están cocinando con leña lo poco que consiguen para mitigar el hambre en una economía dolarizada de hecho a la cual muy pocos tienen acceso, con un racionamiento eléctrico inhumano y la incertidumbre de un trasporte público paralizado por falta de repuestos y combustible. Así es difícil que la gente que creyó en las falsas promesas del socialismo bolivariano se movilice, lo que se va a ver es un paisaje de centros vacíos en todo el país, salvo los que las televisoras mostraran con filas de votantes para dar la sensación de una alta participación que nunca ocurrirá.

En la consulta de la Asamblea el problema a solucionar es de información en los sectores populares que no cuentan con internet ni teléfonos inteligentes, el trabajo político tiene que hacerse cara a cara, lo que significa que hay que subir cerro, enlodar zapatos y ampliar la red que ya está en funcionamiento en todo el país. Para colocarlo en perspectiva, al  equipo que está organizando la consulta se le movieron las neuronas hacia una idea que tiene amplio apoyo, por lo que implica la diáspora y el alejamiento forzado de millones de venezolanos, con este mecanismo de participación en donde cualquier compatriota mayor de edad puede emitir libremente su opinión en el lugar que se encuentre, se asegura una participación masiva y lo más importante se le reconocen sus derechos constitucionales, los mismos que el gobierno les niega a los que hoy están fuera. Además la utilización de las plataformas sociales digitales van a movilizar a mucha gente en toda Venezuela, incluyendo a los que deseen  expresarse de manera presencial, para lo cual ya están dispuestos los sitios de votación con todas las medidas sanitarias de distanciamiento personal para proteger a los ciudadanos del Covid 19. Esta movilización puede ser el dispositivo emocional que conecte de nuevo la esperanza por la liberación de Venezuela, vamos de menos a más, el gobierno y Maduro está restando apoyos y sumando  descontento.