“Vi la muerte y mi cuerpo aceptó su destino”: El relato de Grosjean tras su accidente en Baréin

“Vi la muerte y mi cuerpo aceptó su destino”: El relato de Grosjean tras su accidente en Baréin

Romain Grosjean estuvo en Sakhir para agradecer a quienes lo ayudaron a salir del fuego en su accidente (REUTERS)

 

Fueron días muy difíciles para Romain Grosjean, a quien se lo vio caminar por el paddock en Sakhir pero atravesó momentos terroríficos. El piloto francés protagonizó un espeluznante accidente en el Gran Premio de Bahréin y se salvó de milagro. Ya hace unos días, tras recibir el alta médica, relató el calvario que le tocó vivir durante los 27 segundos que estuvo inmerso en una intensa bola de fuego pero en las últimas horas ha brindado detalles escalofriantes de todo lo que pasó por su cabeza y cómo logró salir vivo.

Por Infobae





En una entrevista concedida a Canal+ de la TV francesa, Grosjean hizo un repaso cronológico de los acontecimientos que conmocionaron a la Fórmula 1 el pasado fin de semana. El competidor galo del equipo Haas recuerda todo lo que sucedió, desde el impacto hasta el momento en que llegó al hospital y pudo hablar con su familia.

“Lo recuerdo todo. Recuerdo el golpe y, a pesar de las cifras impactantes de 53G (de fuerza del impacto), a mí no me pareció tan violento. Recuerdo desabrocharme el cinturón, intentar salir del coche y no poder porque estaba atascado. Pensé que tal vez podía estar bocabajo y que ya vendrían a por mí sin problema, así que me volví a sentar. Esperé un poco, miré a mi derecha y vi un color naranja muy fuerte, pero al principio no entendí lo que pasaba. Luego me di cuenta de que era fuego, intenté salir por la derecha pero no pude; intenté salir por la izquierda y tampoco, así que me volví a sentar”, explicó.

A partir de allí, comenzó lo peor. Las sensaciones de resignación invadieron momentáneamente su cuerpo. El francés de 34 años pensó lo peor y la imagen de lo uno de los grandes pilotos de la F1 vino a su mente: “Pensé en Niki Lauda, juré que yo no iba a terminar así, era imposible, mi última carrera no puede ser así. Me volví a sentar, vi la muerte y pensé que eso era todo, que iba a morir. Mi cuerpo se relajó en ese momento, aceptó su destino, me preguntaba por qué lado me empezaría a quemar, si sería doloroso.”

No es extraño que al ver el fuego lo haya asociado con Lauda, quien sufrió un accidente con incendio en el Gran Premio de Alemania de 1976. El mítico piloto austriaco salió con vida pero con visibles secuelas en su cuerpo y en su rostro.

Afortunadamente, Romain Grosjean recobró la fuerza y, después de tres intentos, zafó antes de que fuera demasiado tarde. “Pensé en mis hijos y tiré lo máximo que pude de mi pie izquierdo y por eso mi bota se cayó y conseguí liberarme. Giré la cabeza y puse las manos en el fuego, miré mis guantes, que son rojos, y se estaban poniendo negros por el fuego. Sentí el dolor en mis manos, logré sacar la cabeza y luego el torso. Una vez saqué el cuerpo, sabía que iba a vivir; sí, mis manos se quemaron, pero ya estaba fuera”, contó.

En el instante posterior dijo que “no sabía si era una bola de fuego andante” y lo primero que pensó fue en que su familia supiera que estaba bien, intentó demostrarlo de inmediato: “Llegué al coche médico y el doctor me dijo ‘la ambulancia está aquí, te vamos a poner en la camilla’. Yo le dije que quería ir andando para que el helicóptero mostrara esas imágenes y que todo el mundo supiera que estaba bien. Claro que tenía heridas, pero podía andar, podía controlarlo”.

Una vez en el hospital, Grosjean logró comunicarse con su esposa y llevó tranquilidad a sus seres queridos con ayuda del presidente de la FIA: “Jean Todt me preguntó el número de teléfono de mi mujer. Intentamos llamar a Marion con el único número que me sabía de memoria, pero no respondió. Jean lo siguió intentando sin parar hasta que le oí decir ‘Marion, soy Jean Todt, estoy con Romain’ y me puso en altavoz. Le dije ‘soy yo, estoy aquí’. Escuché a Marion reírse y llorar a la vez, oí a mi padre y a mis hijos de fondo. Sabían que estaba ahí, consciente y vivo.”

Por fortuna, hoy puede contar con detalles lo que le sucedió y las secuelas no son tan graves como podrían haber sido dado el accidente que tuvo. “Al final, me quemé las manos y tengo un gran esguince. Pensé que me había roto el pie”, informó el piloto francés que ha tenido en vilo al mundo.