Cómo combatir la “epidemia informativa” para frenar la expansión del coronavirus

Cómo combatir la “epidemia informativa” para frenar la expansión del coronavirus

Los pasajeros esperan en fila en la terminal Eurostar de St Pancras International, en medio de la propagación de la pandemia de la enfermedad del coronavirus (COVID-19), en Londres, Gran Bretaña, el 23 de diciembre de 2020. REUTERS / Hannah McKay

 

 

Para llegar a contener la expansión del coronavirus, las mascarillas, los geles desinfectantes y las vacunas son tan importantes como combatir la «epidemia informativa» o «infodemia», un fenómeno que incluso ha puesto en riesgo a científicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).





Las teorías conspirativas, los mitos y los bulos son parte del día a día de la pandemia en todos los países del mundo, se expanden tan rápido como el virus e incluso muchas veces son difundidos por personas muy influyentes.

«La infodemia se avalancha sobre nosotros y no sabemos que informaciones sacar de este tsunami», dijo uno de los líderes del equipo principal de lucha contra la pandemia en la OMS, el médico irlandés Mike Ryan.

UNA ESPADA DE DOBLE FILO

«Vivir en la época de la información es una espada de doble filo, podemos acceder a información sobre emergencias sanitarias las 24 horas del día, pero esta misma tecnología nos hace ser más vulnerables a las mentiras y a la propaganda maliciosa», comentó por su parte el director general de la Organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Algunos países de África han conseguido contener la pandemia precisamente por la importancia que le han dado a la comunicación efectiva y a involucrar a las comunidades, algo que aprendieron enfrentando epidemias tan graves como la del ébola.

«He aprendido mucho sobre esto de mis colegas en África y Oriente Medio», reconoce Ryan, quien estuvo en el terreno luchando con los gobiernos de los países afectados contra varios brotes de ébola en Africa desde 2014.

LA DESINFORMACIÓN CONVERTIDA EN ODIO

En este año de pandemia, comunicar sobre lo poco que se sabía y lo mucho que no se sabía sobre el nuevo virus SARS-CoV-2 ha sido uno de los mayores desafíos para la comunidad científica en su conjunto y para la OMS en particular.

Frente al nuevo virus todo estaba por aprender y la incapacidad de dar respuestas definitivas sobre múltiples aspectos de la pandemia -como origen o modo de transmisión del virus- dejó espacios para que las informaciones falsas ocuparan esos huecos.

La «epidemia informativa» tuvo como blancos preferidos a los propios científicos que luchaban por entender el funcionamiento del nuevo coronavirus.

Este año que se acaba «hubo numerosos ataques y abusos contra gente relacionada con la ciencia. Todos hemos recibido nuestra parte de mensajes de odio y amenazas a lo largo de este proceso», confesó recientemente Ryan, quien también es jefe del Departamento de Emergencias Sanitarias de la OMS.

«Es extraño tener que decir que en el mundo de hoy hay que ser valiente para hacer ciencia. Antes pensaba que bastaba con ser inteligente, pero ahora hay que ser valiente para hacerlo frente a los movimientos anticiencia y a la política ideologizada que se entromete en este proceso», explicó.

TODOS SOMOS PARTE DE LA SOLUCIÓN

La OMS ha establecido cuatro pautas para que las organizaciones y los políticos sean capaces de combatir de manera efectiva la «infodemia».

Los expertos coinciden en que el primer paso es escuchar las preocupaciones de otros sectores y de las diferentes comunidades, y el segundo producir una información de calidad, creando un diálogo con la sociedad en vez de un discurso unilateral.

El tercer paso que recomienda la OMS es luchar contra los mitos y los bulos comprobando los datos para identificar la desinformación, y por último, interactuar con las comunidades para que encuentren sus propias soluciones.

«Esta ‘infodemia’ corrompe la cohesión social que sostiene nuestras comunidades y las instituciones públicas que trabajan por nuestra salud y nuestro bienestar», concluyó Tedros en una conferencia de prensa reciente.

EFE