2021: El vaso medio lleno o medio vacío, por Carlos Ochoa

El año 2021 comienza caliente, se instaló la Asamblea de Maduro y la legítima y reconocida de la oposición inició su período de sesiones amparadas en la continuidad administrativa que se votó en diciembre. La agresión a los medios de comunicación independientes, la detención arbitraria del comunicador social Roland Carreño y la amenaza a los políticos de la oposición de imputarles delitos de traición a la patria, contrasta con el  nuevo llamado a dialogo que ha hecho Maduro. El triunfo reconocido de Joe Biden es un factor a tomar en consideración porque se da por descontado un ajuste en la estrategia de los Estados Unidos con respecto a Venezuela, que si bien no va a dejar de presionar y reconocer a Guaidó,  puede cambiar la seña a Caracas, esto hace que Maduro suba la temperatura con más represión para negociar si ese  es el caso con ventaja lo único que se puede negociar, la libertad de los presos políticos y condiciones electorales creíbles y aceptadas por la comunidad internacional.

Hasta aquí no hay nada que no se haya dicho, pero la realidad de la calle es más compleja, el dólar se acerca si no está ya a 1.500.000 bolívares, el gobierno no tiene como detener el colapso económico, pueden quitarle de nuevo más ceros al bolívar, decretar un manejo virtual de la moneda, intentar una apertura económica, pero si no existe el factor confianza es poco lo que pueden lograr, porque  si hay algo que no le sobra a este régimen es precisamente la confianza, así que el llamado de Maduro para que retornen los capitales que volaron hace mucho con Chávez y  más con el sustituto, son como las golondrinas del poema de Gustavo Adolfo Bécquer, volverán los oscuros capitales, provenientes de ilícitos y comisiones, pero aquellos que aprendieron como se bate el cobre en la Venezuela socialista..Esos ¡no volverán! Vendrán si, los que aspiran raspar la olla y aprovecharse del momento, los grupos de chinos, rusos e iraníes que ya tienen intereses en el país, pero con una producción petrolera reducida a su mínima expresión, que requiere de una enorme cantidad de dinero para reactivarla, se le hace difícil a un gobierno que lo que produce es pobreza, recuperar la principal industria que hemos tenido los venezolanos, aún con el auxilio de los aliados, porque estamos hablando de miles de millones de dólares, tiempo y eficiencia.

Por eso es que la esperanza de un cambio no se desvanece, no se evapora del vaso medio lleno, la razón más poderosa está en la crisis, háganse esta pregunta ¿tiene este gobierno propuestas y soluciones concretas para mejorarle las condiciones de vida al venezolano? Está demostrado que no cuenta sino con el control por la fuerza, porque cada día que pasa los problemas y la pobreza son más graves. Entonces hay que hacerse otra pregunta ¿si el descontento y el rechazo es mayoría porque Maduro sigue en el poder? Esta interrogante ha sido respondida con el argumento que Maduro y su gobierno no son democráticos y que nos enfrentamos a una corporación criminal que hace uso del poder para su beneficio como cualquier organización mafiosa, si esto es cierto el sector de la oposición que ve el vaso medio vacío y se dispone a participar en todas las elecciones que organice el régimen enfrenta un serio dilema ético, pues por más político que sea este camino, la complicidad con un régimen con acusaciones concretas de violación de derechos humanos no puede justificarse. La otra respuesta que se puede ofrecer es quizá más importante, Maduro se mantiene en el poder porque la oposición no ha sabido conectar su propuesta de cambio con las necesidades concretas de la gente y eso no genera el lazo indispensable de coherencia que tiene que tener la narrativa política que se percibe dividida, por eso el llamado a la unidad que se ha hecho desde la Asamblea es muy importante, cualquier decisión que se tome respecto a participar o no en diálogos y elecciones tiene que ser mayoritaria, con el mayor consenso posible, acompañando y defendiendo las causas del pueblo que son las que fortalecen la voluntad y crean confianza y esperanza, de poco sirven cien reuniones de grupos, organizaciones políticas y la colaboración de negociadores y expertos en resolución de conflictos si estas actividades no están conectadas con el sufrimiento de millones de venezolanos dentro y fuera del país.

El 2021 es un año de definiciones y desenlaces, la ciencia está por ganar la batalla contra el Covid 19 y hay buenas expectativas con algunas de las vacunas, en Venezuela la situación apremia y contra todo pronóstico no veo como Maduro va a recuperar la confianza y la esperanza que detentó el chavismo en el pasado, así gane todas las elecciones que él mismo organice. El reto de la oposición es la unidad, sin ella no hay apoyo internacional que nos ayude a salir del problema, por supuesto que es fácil decirlo y difícil realizarlo, pero  yo apuesto por el vaso medio lleno.