Carros “piratas” y taxis: La costosa alternativa para salir de la frontera

Carros “piratas” y taxis: La costosa alternativa para salir de la frontera

En varios puntos de la frontera se observa a grupos de retornados varados

 

Grupos de retornados continúan arribando a la frontera, luego de cruzar los caminos verdes o trochas, sin la alternativa de tomar unidades del transporte público para salir del municipio.

Por Jonathan Maldonado / lanacionweb.com





En el estado Táchira se mantiene la prohibición de ingreso y salida de unidades, según ratificó el ministro de Transporte, Hipólito Abreu, mediante sus redes sociales. A la zona de frontera solo están entrando carros particulares.

Frente a este escenario, la alternativa para muchos ciudadanos varados han sido los carros “piratas” o taxis. Se paran en diversos puntos para ofrecer sus servicios. «Entre 25 y 30 dólares nos cobran desde San Antonio del Táchira hasta San Cristóbal», aseguró Ariadne Triviño, de 19 años.

Triviño se encuentra en estado de gravidez. Regresó de Bucaramanga, Colombia, junto a su esposo e hijo. «Acá llegamos desde el pasado viernes y nos ha tocado dormir en la calle. Ya no tenemos dinero», recalcó.

La joven resaltó que, hasta Barinas, están cobrando 100 dólares, mientras que si la persona desea seguir hasta Valencia, en el estado Carabobo, debe sacar de sus bolsillos 170 dólares. «De dónde saca uno esa cantidad», se preguntó.

Algunos, ante la ausencia de transporte en la frontera, han pagado las tarifas, mientras otros esperan por una posibilidad más económica. «En última opción nos tocará salir a pie, no nos queda otra», puntualizó Juan Vargas, de 37 años.

Algunos de los carros “piratas” o taxis recogen pasajeros en la Redoma del Cementerio; otros se van hacia las inmediaciones de las trochas más concurridas. También están quienes rondan a las afueras del terminal de pasajeros de San Antonio.

«A nosotros nos está ayudando un doctor. Nos ha colaborado bastante en estos días de espera y me ha revisado por mi estado de embarazo», subrayó Triviño mientras organizaba parte de los costales que le acompañan.