Vicente Brito: Diálogo y expectativas, un cambio que no se ve de la estrategia política que ha venido siendo aplicada

Vicente Brito – red por la defensa al trabajo, la propiedad y la constitución

 

La vocería oficial establece como estrategia política  el sostener el diálogo como la mejor forma de demostrar su disposición a buscar soluciones a la complejidad que afecta la operatividad gubernamental, obviando que en sus manos tiene los elementos adecuados para hacer los cambios necesarios para mejorar la situación nacional, con solo derogar una serie de decretos y leyes causantes de la complejidad que nos envuelve.

No obstante adelantó decisiones que le permitan salirse de una buena parte de las empresas estatizadas que se le han convertido en un dolor de cabeza financiero, finalmente después de largos años de pérdida de recursos públicos en tratar de sostener a las empresas estatizadas, se ha visto en la necesidad de empezar a transferir a inversionistas privados parte de ellas.

Las expectativas creadas son diversas, van desde aquellos que opinan con recelo sobre esta estrategia oficial que solo busca salidas a su conveniencia para ganar tiempo y así seguir sosteniendo su modelo político, otros lo consideran una puerta abierta para lograr soluciones a la crisis que afecta al país y al conglomerado empresarial privado. Para los buscadores de negocios con beneficios rápidos ven una oportunidad para adquirir empresas que presten servicios que las puedan convertir en rentables a corto plazo o aquellas con potencial para exportar productos que procedan de materias primas de cualquiera de las decenas de minerales que tenemos en abundancia.

Lo que no se observa es un cambio de la estrategia política que ha venido siendo aplicada, que ha conducido al país, a una reducción pronunciada de buena parte de la actividad de los sectores económicos nacionales exceptuando el comercio importador que tiene un sostenido crecimiento.

Este modelo político tiende a sostenerse y lo observamos en la estrategia pública de llevar adelante el denominado estado comunal, creando expectativas de nuevas metas de producción sostenidas en programas productivos así como inversiones sociales con el uso de grandes recursos públicos, repitiendo planes anteriores cuyas experiencias no han dado los resultados esperados.

Lo que el país nacional espera son decisiones que permitan en el corto plazo, el aumento de la producción nacional así como la generación de empleos, que den soluciones a la complejidad social por la cual atravesamos. La cual se observa en los actuales niveles de desempleo, donde la informalidad alcanza a más de la mitad de la fuerza laboral del país, estimándose en unos 9 millones de Venezolanos los dedicado a esta actividad. Observándose que para muchos el mantenerse ejerciendo cualquier actividad eventual se ha convertido en el principal medio de obtener sus ingresos. Sus consecuencias en la poca cantidad de Venezolanos que no cuentan con empleo estables se refleja en los elevados niveles de pobreza que tenemos y la caída del consumo sobre todo en los alimentos esenciales.

Lo que se observa en la opinión pública es que los llamados a diálogo, tienen que ser precedidos por decisiones que demuestren la voluntad política de que si se buscan soluciones reales a la problemática que nos afecta y no en una estrategia oficial que les permitan ganar un nuevo round en el combate político.

Nota de Prensa