La ciencia permite leer, sin abrirla ni dañarla, una carta del siglo XVII

La ciencia permite leer, sin abrirla ni dañarla, una carta del siglo XVII

Imagen ilustrativa Pixabay / sik-life

 

Una carta que lleva más de 300 años cerrada y doblada de una forma especial que, antes de los sobres, se usaba como medida de seguridad contra miradas indiscretas, ha podido ser leída, sin romper el sello, ni dañarla, gracias a un escáner dental y algoritmos computacionales.

La investigación, que publica hoy Nature Communications, describe cómo los expertos pudieron “desdoblar virtualmente” la misiva, para lo que usaron un escáner de microtomografía de rayos X, usado en la investigación odontológica.





El equipo encabezado por la Universidad Queen Mary de Londres se enfrentó a un lote de cartas sin abrir de un baúl postal del siglo XVII lleno de correo sin entregar.

Los remitentes de estas cartas las cerraron mediante un proceso histórico por el que se dobla y asegura una hoja de papel plana para convertirla en su propio sobre, que durante siglos fue una práctica común para la comunicación segura.

Hasta ahora, esas cartas solo podían estudiarse y leerse cortándolas, lo que a menudo dañaba los documentos históricos.

Este proceso reveló el contenido de una carta fechada el 31 de julio de 1697, que contiene una solicitud de Jacques Sennacques a su primo Pierre Le Pers, comerciante francés en La Haya, para que le envíen una copia certificada de una notificación de defunción de un tal Daniel Le Pers.

La carta “ofrece una visión fascinante de la vida y las preocupaciones de la gente común en un período tumultuoso de la historia europea, cuando las redes de correspondencia mantenían unidas a las familias, las comunidades y el comercio a través de grandes distancias”, señala la universidad en un comunicado.

Las cartas pueden ser “mucho más reveladoras” cuando se dejan sin abrir. “Utilizar el desdoblamiento virtual para leer una historia íntima que nunca ha visto la luz del día, y que ni siquiera ha llegado a su destinatario, es realmente extraordinario”, destacó David Mills, uno de los miembros del equipo.

El escáner de rayos X fue diseñado para tener “una sensibilidad sin precedentes” para cartografiar el contenido mineral de los dientes, pero que también ha permitido identificar tipos de tinta en el papel y el pergamino.

“Es increíble pensar que un escáner diseñado para observar los dientes nos haya llevado tan lejos”, según otro de los firmantes del estudio, Graham Davis.

La tecnología de escaneo es similar a la de los escáneres médicos de tomografía computerizada, pero utilizando rayos X mucho más intensos, que permiten ver los diminutos rastros de metal en la tinta utilizada para escribir las cartas.

A continuación, el equipo aplicó algoritmos computacionales a las imágenes escaneadas para identificar y separar las distintas capas de la carta doblada y “desdoblarla virtualmente”.

Los autores sugieren que el método de desdoblamiento virtual, y la categorización de las técnicas de plegado, podrían ayudar a los investigadores a comprender esta versión histórica de la criptografía física, conservando al mismo tiempo su patrimonio cultural.

Aunque, a veces, el pasado se resiste a ser revelado, “este algoritmo nos lleva al corazón de una carta cerrada. Podríamos simplemente haber cortado estas cartas para abrirlas, pero en su lugar nos tomamos el tiempo de estudiarlas por sus cualidades ocultas, secretas e inaccesibles”, escribe el equipo. EFE