DiezXUno: Los viajes y el turismo, luego de un año de pandemia por @reinaldopulido

1.- Un año en pandemia:

Hemos llegado al primer año de esta pandemia, afrontando situaciones inimaginables y muy duras. Pudimos experimentar en carne propia lo que solo habíamos visto en películas. En cuestión de horas la vida de todos cambió. Y el futuro se convirtió en un reto, en una apuesta y en un triste sorteo, de una terrible ruleta. Parece mentira que ya transcurrieron 12 meses. Mirar atrás representa un ejercicio que imagino pocos desean hacer, reviviendo esos primeros días, semanas y meses, llenos de una absoluta y profunda incógnita. El día a día se convirtió en un alternado entre depresión, incredulidad, asombro y tristeza, donde nos parecía que sonreír o pasarla bien, era un pecado, en medio de esta demencial situación.

2.- Para Venezuela más difícil aún:

En el caso de este país, el tema es aún más particular. La pandemia llega justo cuando la nación está en su peor momento económico, lo que multiplica por 1000 todo lo que comento en el párrafo anterior. Es decir, fue aún más cuesta arriba para los que viven en la tierra de Simón Bolívar. Toda la incertidumbre del mundo, en un solo país, en un solo territorio. Es de verdad la situación más retadora en la que Venezuela ha podido estar, debido a que se suman todas las anteriores, con esta nueva.

3.- Desapareció en un minuto:

Como ya todo el mundo sabe, el turismo es de las actividades más afectadas (sino la que más) en el mundo entero. Pudimos ver hace un año como lo que había logrado la humanidad con mucho esfuerzo, que era el hecho de movilizarse libre y abiertamente, hacia donde le diera la gana (literalmente), representando la época más dinámica en este tema, se detenía de un minuto a otro. Momento que aún no digerimos de un todo. Ver como el apretado espacio aéreo, terrestre paso de un frenesí total, a un congelamiento letal.

4.- A viajar que el mundo se iba a acabar:

La actividad de los viajes había logrado a través de los años movilizar a miles de millones de personas, lo que permitió el crecimiento de este negocio en todos los países (bueno….en casi todos). Fuimos testigos en primera fila como las cadenas hoteleras se convierten en gigantescos conglomerados, con miles y miles de habitaciones. A todo el mundo le iba bien. Inclusive el errático negocio aéreo creció exponencialmente, por ende los principales fabricantes de aviones, vieron crecer por mucho, su lista de pedidos. Y ni hablar de la actividad en el mar, específicamente de los cruceros, donde pasamos a tener todo tipo de embarcaciones, desde el más exclusivo hasta los más grandes barcos del mundo, no vistos anteriormente.

5.- Volando todos a sus anchas:

De hecho una de las actividades que mejor mostró la caudalosa época que se vivía, fue la de los aeropuertos. Pudimos observar como los países y ciudades, se embarcaron en una increíble competencia por tener la mejor terminal aérea, tener el mejor centro de conexiones, las mejores áreas de chequeo o de abordaje, el mejor salón VIP, tener las mejores tiendas del momento. Así como los servicios más singulares no vistos antes por la humanidad. El proceso de viajar había dejado de ser en buena medida, algo pesado y antipático, a ser toda una experiencia. Irse muy temprano en el aeropuerto era lo adecuado, para disfrutarlo por completo.

6.- Nadie sabía dónde estaba el piloto:

Otro elemento que nos mostraba la locura que vivíamos, eran las proyecciones que se hacían cada periodo, acerca de cuántos pilotos harían falta en el futuro, dejando en claro que sin importar lo que hiciéramos nunca íbamos a tener los pilotos que necesitábamos en vista de ese vertiginoso crecimiento. Expertos aéreos invirtieron muchas horas en analizar este fenómeno, y ya se veía como Asia iba a jugar un papel importante en el robo de ese talento, debido al crecimiento desmedido que reportaban.

7.- Todo era demasiado perfecto:

Y también miramos perplejos, como la tecnología servía de vector fundamental para ese crecimiento. Donde planificar un viaje se podía hacer sentado en el banco de una plaza, con el celular en la mano, convirtiendo la relación entre servicio turístico y usuario, en lo más cercana y directa posible. La hotelería presentó una verdadera fiesta tecnológica, mejorando la experiencia sobre todo dentro de las habitaciones, con todo tipo de gadgets y facilidades. Uno siempre tenía una sensación de cómo que todo estaba demasiado bien, daba cierto temor. Y ese temor se cumplió.

8.- Nadie sabe, ni sabrá:

El futuro de los viajes y el turismo es incierto por demás. Nadie tiene claro, repito nadie, que va a pasar ni cómo. Se tiene un signo de interrogación que abarca todo el planeta. Sin embargo, la llegada de las vacunas representa el revivir de la actividad, significa el recomienzo. Pero lamentablemente, eso no se logrará de forma igualitaria en el mundo, algunos irán más rápido que otros, y eso también es un peso importante en la actividad de viajar.

9.- Será muy duro, pero esto recomenzará:

Lo que sí queda claro es que justamente esta actividad, es la que más rápido ha sabido ajustarse en momentos retadores. Por supuesto este es el capítulo más difícil que le ha tocado vivir, sin embargo justamente debido a ese crecimiento sostenido durante tanto tiempo, de ese fogueo del negocio, debido a la altísima demanda registrada, ese desarrollo de servicios, estructuras y tecnología, es que esta actividad está más que lista para afrontar esto y todo lo que viene. Será muy duro? Pero claro que sí. ¿Que deberemos apelar a toda nuestra sapiencia para regresar? Por supuesto que así será. Lo que no queda duda es que estamos listos para reconectarnos con el ser humano que tanto viajó, y que necesita seguir haciéndolo. Eso sí: Hay que aprender a vivir y viajar con el virus, no hay otro camino.

10.- La gran oportunidad para Venezuela:

 

Lo he dicho antes y lo reitero ahora. Aunque no lo crean, esta situación que estamos viviendo es de las mejores oportunidades que tiene el país en la competencia mundial turística. Más allá de la ancestral expresión que reza  “la salida para Venezuela es el turismo”, más allá de esa verdad que cubre por completo este país, existen verdaderas oportunidades justo ahora. De alguna forma todos los destinos del mundo están en cabecera de pista para despegar nuevamente, y salvando las distancias contra los destinos más visitados del mundo, este país tiene la alternativa de “último minuto” de meterse de alguna forma, en la movida. El mundo según expertos, estará buscando por un buen tiempo, paisajes naturales, servicios rústicos, montañas, médanos, playas, selvas, para alejarse de los destinos masivos. Y eso, justamente eso, es lo que ofrece este país. La infraestructura local no es la mejor de la región, pero si cumple significativamente con lo que les menciono. Es decir, fortuitamente, tenemos lo que el mundo supuestamente buscará. Claro está, que si no se toman las medidas económicas necesarias y no se ofrece seguridad al inversionista, nada de esto pasará. Aunque leyendo entre líneas, todo pareciera indicar que la economía se dinamizará si o si, más que todo por la dolarización orgánica que estamos viviendo. Y un elemento más: Los jóvenes venezolanos que han vivido tantas y tantas situaciones, y que como menciono más arriba, han tenido que afrontar una guinda más en el trago con la pandemia, pudieran convertirse en una suerte de “Súper Generaciones” que en el futuro puedan manejar este país eficientemente, debido justamente a esa coraza que se las ha obligado a generar hoy en día. Como quiera que sea, hay una oportunidad, y hay que tomarla.

 

Reinaldo Pulido
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