Sorpresa con el testamento de José José, el príncipe de la canción

Sorpresa con el testamento de José José, el príncipe de la canción

La historia del testamento del cantante mexicano José Rómulo Sosa (1948-2019), más conocido como José José, da para un culebrón. Tras una larga vida artística, medio siglo de éxitos, más de 30 discos y 100 millones de ejemplares vendidos (‘Mi vida’, ‘Reflexiones’ y ‘Promesas’ arrasaron y encabezaron todos los rankings en América Latina), su fortuna pareció extinguirse en 2017, cuando vendió su mansión en Miami para mudarse a un sencillo apartamento de alquiler.

Por abc.es





José José tuvo una vida de excesos que maceró en tequila y aderezó con cocaína durante tanto tiempo, que su anuncio de padecer cáncer de páncreas apenas provocó sorpresa. Dos largos de tratamiento remataron su ruina. O eso parecía. Porque, según algunos testimonios cercanos, el intérprete conservaba unos fondos ocultos (que al parecer incluían los derechos para una serie sobre su vida, vendida a la cadena Telemundo, y que ascenderían a cuatro millones de euros) que sólo su testamento podría sacar a la luz y por los que su familia ha protagonizado una encarnizada guerra desde hace año y medio.

Tras su muerte en Miami, sus hijos esparcieron rumores inverosímiles: primero, que no estaba muerto; después, que el cadáver había desaparecido. La duda duró once días de macabro espectáculo mediático en los que también se descubrió una grabación en la que Sara Sosa -su hija menor y la que le había cuidado en sus últimos años- parecía exigir a su padre parte de la herencia por contrato y en forma de regalos, al tiempo que reaparecieron en escena José Joel y Marysol Sosa, los hijos mayores que le habían dado la espalda y llevaban dos años sin verle ni hablarle, exigiendo su parte del botín. Fue tanto el escándalo que, tras confirmarse que había sido incinerado, el presidente de México tuvo que intervenir para tomar una decisión salomónica: el Ejército mexicano repatriaría la mitad de sus cenizas, las otras se quedarían junto a su viuda, Sara Salazar.

El presidente López Obrador ordenó un funeral de Estado: se celebró en el Palacio de Bellas Artes, tras una misa en la Basílica de Guadalupe, para luego llevar sus restos mortales al Panteón Francés. Todo el país lloró al hombre que hizo de la canción ’El triste’ casi un himno nacional: «Qué triste fue decirnos adiós cuando nos adorábamos más. Hasta la golondrina emigró, presagiando el final. Qué triste luce todo sin ti».

Pero al fin se ha desvelado el misterio: el testamento declara a su ex mujer, Anel Noreña, heredera universal, dejando fuera a su viuda y a todos sus hijos. «Muy agradecida, muy en gozo, en antojo y en confort. ‘¡Aleluya!’», ha declarado la heredera con una felicidad mística. Casada con José José en 1976, la actriz estuvo 17 años con el cantante, con quien tuvo dos hijos y 500 noches de jarana que acabaron en sonoras resacas. Hasta ahora. El dinero lo cura todo.