Manuel Barreto Hernaiz: Tiempo de pandemia ¿tiempo de eutanasia?

“…La muerte es el remedio de todos los males, pero no debemos echar mano de éste hasta última hora”. Molière.

Hace dieciséis años, en 2005, dos películas cautivaron la atención del público a nivel mundial: “Million Dollar Baby”, interpretada por Hilary Swank, y “Mar Adentro”, en la cual Javier Bardem le da vida al papel de Ramón San Pedro. La trama de las dos cintas es la eutanasia.

De la misma manera, para ese momento, un caso muy sonado atrajo y mantuvo muy atenta la opinión pública del mundo entero, y aún, en este momento, los diarios comentan acerca del desenlace de Terri Schiavo, a quien, luego de pasar quince años en “estado vegetativo”, se le retirase el catéter alimenticio que la mantenía viva.

Etimológicamente, el término eutanasia se deriva del griego “Eu”, que significa “Buena”, y “Thanatos”, que significa “Muerte”, lo que quiere decir buena muerte, apetecible, sin sufrimiento. Sin embargo, este vocablo, por su evolución conceptual y por lo álgido que resulta su interpretación, presenta confusión semántica, por lo que se hace menester distinguir entre técnica eutanásica y eutanasia.
La eutanasia propiamente dicha es el supuesto derecho a matar, anticipándose a la llegada de la muerte, para suprimir, sin dolor, los sufrimientos de quien se encuentra afectado por enfermedad o lesión incurable.

La técnica eutanásica no es otra cosa que la técnica de la muerte sin dolor.

Otros términos que se presentan para precisar el tema que nos ocupa son: Distanasia (“Ensañamiento Terapéutico” u “Obstinación Terapéutica”): Adopción de medidas desproporcionadas para mantener las funciones vitales de un paciente moribundo. Esta actitud visceral es rechazada por el sentido común, así como por el Código Deontológico Médico: se considera una mala praxis, en virtud de que alarga la agonía del paciente, pero no permite ni salvarle la vida ni mitigar sus sufrimientos.

Adistanasia: Omisión o retirada de medios extraordinarios o desproporcionados para prolongar artificialmente la vida a un enfermo terminal. Consiste en dejar morir en paz y, como consecuencia de su enfermedad, al paciente que no tiene esperanza de sobrevivir de un modo natural.

Eutanasia Lenitiva: Es la situación en que la muerte del paciente sobreviene o se adelanta como consecuencia de las medidas adoptadas para mitigar sus sufrimientos y dolores, y por último, la Ortotanasia, que es la muerte a su tiempo -sin acortar la vida, ni alargarla artificialmente- mediante medios extraordinarios o desproporcionados.

Sin discusión alguna, el primordial derecho que puede asistir a todo ser humano es el de la vida, pero cuando se ve afectado por condiciones de salud deplorables, realmente lamentables, que lleva a quien padece a verse en una situación en la cual se encuentra, recluido en una unidad de Cuidados Intensivos, de la cual no sabe si saldrá, donde en muchos casos la única salida resulta irreversible, donde la existencia dependerá en el futuro de medios extraordinarios, conectado a máquinas, a catéteres, se plantea esa pregunta que en ningún caso resulta de cómoda respuesta…

¿Se está cuidando la vida o prolongando una agonía que nos puede conducir a la muerte…?

Existen en el medio clínico acciones, con respaldo legal y deontológico, dirigidas a obtener el bienestar del paciente en la etapa final de su existencia, como los cuidados paliativos e incluso en sus momentos finales, como es el caso de la sedación en la agonía.

Los defensores de la eutanasia plantean, como requisitos para su aplicación, los siguientes aspectos: el consentimiento del paciente, la incurabilidad del enfermo, el diagnóstico médico favorable, el dolor insufrible y el móvil compasivo (la supresión de ese dolor).
Existen en el medio clínico acciones, con respaldo legal y deontológico, dirigidas a obtener el bienestar del paciente en la etapa final de su existencia, como los cuidados paliativos e incluso en sus momentos finales, como es el caso de la sedación en la agonía.
Ahora de nuevo, tal vez por la cruda realidad que se nos presenta con la pandemia, surge con fuerza, y al unísono en muchas latitudes, ese término que no puede ser obviado: Eutanasia…

Hace un mes- marzo de 2021 – en España, el Congreso de los Diputados, con 202 votos a favor, 141 en contra y dos abstenciones, aprobó la ley promovida por el PSOE, que entrará en vigor dentro de tres meses. Con esta decisión, además de España, son ahora seis los países (Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Colombia y Canadá) que regulan la eutanasia.

En tanto que en nuestro país, en 2004 se propuso la eutanasia activa directa en el Proyecto de Código Penal del TSJ, pero no se le dio continuidad administrativa; sin embargo, el jueves 25 de febrero de 2021, Tarek William Saab, fiscal General de la República, presentó un proyecto de Ley para Optar Voluntariamente a una Muerte Digna en Caso de Personas que Presenten Enfermedades Terminales o de Extremo Dolor Permanente.

Las decisiones al final de la vida no se pueden improvisar, pues obedecen a unos principios y un concepto de dignidad sobre los que cada persona debe reflexionar, compartir con sus familiares y con los profesionales. El final de una vida digna es una muerte digna, y debemos intentar preservar este principio, incluso en estas complicadas circunstancias.