Visitas al spa y tardes con su hijo Barron: La rutina de Melania Trump en Florida

Foto archivo:  REUTERS / Tom Brenner

 

Melania Trump dijo adiós en enero a la Casa Blanca, una residencia en la que se intuye nunca estuvo del todo cómoda, para iniciar una nueva etapa en su mansión de Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida. Es el lugar escenario de una rutina marcada por la discreción y la dedicación a su familia que la hace estar “feliz y relajada”, tal y como algunas fuentes han contado a la CNN. No sería un estilo de vida muy distinto al que llevó en los últimos cuatro años pues, pese a que su marido era el presidente de los Estados Unidos, siempre mantuvo un perfil bastante discreto, de ahí las especulaciones de que no estaba a gusto con las responsabilidades que se le suponían.

Por Hola México

La misma cadena informa de que “sigue haciendo aquellas cosas que le gustan” ahora que no tiene además una agenda marcada por los compromisos oficiales. Y entre estas ocupaciones estarían la de cuidarse en un entorno relajante, el spa de Mar-a-Lago, que parece que visita con cierta asiduidad para someterse a algún tratamiento. Por las tardes, divide su tiempo entre su hijo Barron, de quince años, sus padres y también su marido Donald Trump, cuya familia, por ejemplo sus hijos Ivanka, Donald Jr. y Tiffany, también se ha trasladado a Florida. La misma cadena ya informó a finales del pasado año que Melania tenía ganas de dejar la vida de Washington.

Un adiós con mucho simbolismo

Es precisamente lo que parece que escenificó a su llegada a Florida en enero, tras abandonar la capital con su marido. Subió al avión con unos altísimos tacones de Christian Louboutin y un Birkin de Hermès, de negro riguroso, a juego con el conjunto de Chanel de la colección Metiers D’Art 2019, que constaba de una falda lápiz y una chaqueta corta de manga francesa en tweed. Un “lamento” por la vida que dejaba atrás que duró unas dos horas, el tiempo que tardó en llegar al estado del sol. Melania bajó la escalerilla como una mujer nueva: con zapatos planos y un vestido suelto de Gucci con un print de figuras geométricas, una imagen que, a juicio de muchos, significaba liberación.

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