Interrogante pontificia: ¿A quién quiere visitar el Papa?, por @ArmandoMartini

Armando Martini Pietri @ArmandoMartini

El mensaje en ocasión del acto de beatificación para José Gregorio Hernández, refugio religioso ante la miseria y enfermedad, genero expectativa pero no logró transmitir a quién se dirige y qué quiere de verdad. Es obvio, su Santidad Francisco no comulga con opiniones de los obispos venezolanos que mantienen posiciones diferentes a la del párroco jesuita, argentino que, tendrá sus razones, el Espíritu Santo lo puso al frente del catolicismo -la fe afirma que es él quien inspira a los Cardenales en cónclave, pero no todos escuchan con brillo ni obedecen refulgentes. Y también, el Papa del fin del mundo -como él se calificó- no es ninguna sisella.

La oposición categórica y la tajante posición contraria a la intervención extranjera, es sospechosa -¿que sabrá el Papa que no sabemos los cristianos?- del líder católico que jamás, ha mencionado nada acerca de las intervenciones foráneas con ánimo de posesión y permanencia como la castro-cubana, de los hijos de Putin e iraníes, FARC, ELN, Hezbolá, Hamás, y chinos que, manteniendo apariencias, no quieren perder su acreencia, y otros que debe haber leído en infinidad de informes.

El Papa temiendo que la injerencia externa impida caminar a la unidad nacional, desea que los venezolanos arreglemos las diferencias, nos abracemos como hermanos con aquellos de la acción criminal, verdugos, violadores de los Derechos Humanos; de la conocida alianza y apertura a rebeldes productores, comercializadores de drogas, secuestros, extorsiones, robos, atentados terroristas, explotadores de sangre del oro y otros minerales. De la devastación de Guayana, y de eso Su Eminencia no se dio por enterado. Se cuenta y parece un chiste. No se cree. 

El Papa desconoce, ¿ni siquiera por sus párrocos? del dominio infractor, el “respetable miembro de la comunidad 905” El Coqui y la sumisión de la jefatura policial es una pequeña muestra caraqueña. El territorio está asolado por delincuentes organizados o por la libre. El tremendo bochinche, dicen ponzoñosas y diabólicas lenguas es promovido por el señor Pillín; y el Papa Francisco ni por cortesía lo menciona, quizás impresionado por la desvergonzada afirmación de que en Venezuela hay “policía humanista”. No sabe Su excelentísima Santidad. Porque quizás rumores, chismes e informaciones no penetran muros, conocen espacios y estancias vaticanas.

Lo que sí expresó con claridad, sin ambigüedad, es el deseo de visitar Venezuela. ¿Y cómo para qué?; ¿Legitimar lo no reconocido?; ¿Reconocer lo ilegitimo?; ¿Ir a la Asamblea Nacional como Orador de Orden? ¿Visitar Miraflores? ¿Celebrar misa en las impúdicas devastadas amplitudes acompañado del dictador con vestidura de presidente? ¡Cara…mbola! Para luego disfrutar cuando el comunismo castrista vocalice consignas anti-cristianas, bailen tambor, ramplones y vulgares después del sermón, porque como buen párroco de Buenos Aires querrá sermonearnos- siempre en un descampado vacío y lleno de pecado. 

Lo que no informó el Santo Padre en el estremecido mensaje, es con quien formalizará el protocolo que como jefe de Estado tiene compromiso, si con el usurpador o el interino. Ignorancia tonta. El oficialismo en conjunto con sus colaboradores y opositores complacientes, no pelarán ese boche ni se dejarán pasar un strike de esa naturaleza. El ceremonial y las religiosidades serán con quienes controlan el territorio, entradas, visitas y salidas, importación de vacunas rusas, chinas y pronto cubanas. Y no faltará algún borrachín místico, trasnochado legañoso, enratonado espiritual y quejumbroso, que solicite detalles para abrir causa de beatificación para Fidel, Hugo y el recién fallecido maestro, pensando en futuros beatos y luego San Aristóbulo Magisterial, no virgen pero sí mártir del chavismo. ¡Santa Bárbara bendita!

Y ante una comunidad internacional ciega, sorda, terca e irresponsable que se empeña en tratar la desdicha venezolana como crisis política y no como incautación vandálica de un país; en la que, ciudadanos son asediados, perseguidos, hostigados, silenciados, torturados y asesinados, por los sacrílegos profanadores de los Derechos Humanos, que en infidencias y confidencias manejadas en la Corte Penal Internacional como expedientes X, de ultra secreto. De allí, el desconocimiento del Vaticano y por consiguiente, el deseo del representante de Pedro en proponer besuqueos, caricias y apretones cariñosos. ¡Dios nos ampare y tenga piedad! 

Para bolichicos, ladrones, bichos, comebollos parrandeados y vivarachos oportunistas, que emocionados preparan su salvación en la absolución Papal y seguridad de la confidencialidad en el secreto de la confesión; y las preocupaciones internacionales que en busca de redención, expresan inquietudes por transgresiones, solo como formalidad protocolar en ritual para simulación de hacer. Sobran los ejemplos en que, la verdadera justicia no cree en pendejadas y aprieta hasta castigar. Por ello, que las nuevas leyes deben contemplar delitos de corrupción cometidos por políticos, extensiva a familiares y testaferros que aparezcan en sociedades para evadir gravámenes. De ese tema debe declarar el Papa, además de ser bandera de los artífices en una futura alianza política.

Pero sin angustiarnos tanto, que la beatificación del Doctor José Gregorio Hernández se haya realizado en un templo de los Hermanos Cristianos de La Salle, indica que los jesuitas, con todo y Papa, no son tan poderosos. Así nos decía un amigo de cierta edad que estudió en el San Ignacio.

@ArmandoMartini