Corporación Universitaria: La reforma, por Abraham Sequeda

Antes de la última década del siglo XIX solo existían en Venezuela la Universidad Central de Venezuela y la Universidad de Los Andes. En 1891 bajo el gobierno de Raimundo Andueza Palacio, se crea la Universidad del Zulia; luego en 1892 la Ilustre Universidad de Valencia (Carabobo), en el gobierno del General Joaquín Crespo. Para 1958 se da la fundación de la Universidad de Oriente; conformando así, las 5 universidades autónomas públicas nacionales.

Era 1918, cuando en la Universidad de Córdoba (Argentina) cinco elementos constituyeron fundamentalmente, lo que se llamó “la reforma”: un primer elemento y directriz, consistía en deslastrarse de la forma muy particular en el subcontinente de la estructura interna de las universidades por el control del Estado y el gobierno sobre ellas; de este modo, la autonomía se establecía como necesaria, particularmente para enfrentar a gobiernos tiránicos. De la propia universidad debía seleccionarse el cuerpo docente por concurso, ejercer libertad de cátedra y la creación de nuevas facultades y carreras, ingreso libre y gratuidad de la educación universitaria; por último, la asistencia social a los estudiantes, y a la población a través de la extensión, que también tenía la función de evitar el aislamiento de la universidad.

En 1827 Simón Bolívar, había terminado con la universidad colonial, derogando los estatutos y democratizando el ingreso de alumnos y trasladar activos a la universidad, para asegurar así su autonomía económica. Lo anterior fue poco duradero, pues en 1849 con el código de instrucción pública, el presidente José Tadeo Monagas permitió la injerencia del poder ejecutivo en la vida universitaria, especialmente en el nombramiento y remoción de sus académicos. En 1883, el presidente Antonio Guzmán Blanco, despoja a la universidad de sus bienes (activos), lo que trajo como consecuencia que en lo adelante los fondos para su funcionamiento dependerían del presupuesto nacional.

Para 1903, en la presidencia de Cipriano Castro, se ordena clausurar las universidades de Maracaibo (LUZ) y Valencia (Carabobo). Las primeras tres décadas del siglo XX, transcurrieron bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez y al final de este período, se había hecho eco en Venezuela el concepto de “reforma”; constituyéndose una comunidad destacada de estudiantes y profesionales, esta vez, por un enfoque liberal de la sociedad y democratización de la política.

Un hecho curioso resultó, de una actividad entre estudiantes y profesores, precisamente durante el gobierno de Juan Vicente Gómez, sobre la reinstalación de la Universidad de Maracaibo (LUZ). Ellos se enfocaron en ir reabriendo escuelas y, tal como lo habían previsto, fue la antesala a la de la universidad, siendo el 13 de agosto de 1930 cuando se promulga el decreto de creación de la Escuela de Ciencias Políticas.

Casi exclusivamente la discusión sobre nuestras universidades autónomas públicas nacionales, se ha dirigido a la existencia de una injusticia en cuanto a quien ha podido y quien no estudiar una carrera universitaria, lo que han llamado “brecha social”. Una situación totalmente infundada o más bien manipulada desde sectores de izquierda, quienes no han podido demostrar que verdaderamente ha existido una segregación de manera dirigida en las universidades autónomas nacionales.

Lo anterior no deja de ser un argumento poco demostrable, más aún cuando en la práctica, conocemos el acceso de todos los sectores a las universidades. A la par, los tópicos discutidos hasta la saciedad han sido: autonomía, gratuidad, participación estudiantil; pero donde no se toca o se evitan temas vitales como: la productividad de la universidad y su sostenibilidad; es decir, una rigurosa administración corporativa propiamente dicha, fuente de financiamiento estable, que no fuese mecanismo de chantaje por parte de un gobierno; en adición, una rendición de cuentas o transparencia de todos los ingresos de la universidad, en una relación ganar-ganar de sus gremios.