Día de la Constitución: Fiesta polaca y europea, por Milena Lukasiewicz

 

Es en el quinto mes del año calendario en el que Polonia celebra una gran fiesta nacional, cuya génesis se remonta al siglo XVIII y en donde se conmemora la Constitución promulgada el 3 de mayo de 1791, conocida como la Ley Gubernamental o la Constitución del 3 de mayo. Se trata de la primera Constitución de la historia de Europa y la segunda del mundo, un importante aporte a la cultura política mundial porque universalizaba los derechos civiles y políticos, transformando a la República Polaca en una monarquía constitucional, basada en el principio de la tripartición de los poderes, garantizando a los ciudadanos la protección de la ley y develando un desarrollo coherente del patrimonio.

Esta importante e innovadora reforma constitucional fue el resultado de un proceso político, no de una revolución armada o de una sangrienta represión de clases sociales enteras. El principio rector de la Constitución fue la idea de una comunidad cívica: viva el Rey, viva el Sejm, viva la nación, vivan todos los estados. Este acto histórico es una fuente constante de profundo orgullo para Polonia.

Conscientes de lo que esta reforma representaría para sus poderosos e injerencistas vecinos, los polacos se esforzaron en intentar construir nuevas normas que debían brindarles seguridad y libertad. Sin embargo, la reorganización política del estado Polaco asustó a sus tres poderosos vecinos, que decidieron hacer todo lo posible para destruir su patrimonio. Pero el trabajo de la Constitución del 3 de mayo sobrevivió. En la conciencia de las generaciones quedó el recuerdo de la reforma política de cambio, de la rebelión del pensamiento y del espíritu, una rebelión cuyo objetivo era una saludable modernización que se refería a los valores más nobles del universo.

Es así como el pensamiento político, el mensaje de libertad y de democracia de la Constitución del 3 de mayo, constituyen una parte muy importante del patrimonio europeo. Y es su 230 aniversario, una extraordinaria ocasión para recordar toda la gloriosa tradición sistémica de la antigua República de Polonia, la tradición del Estado de Derecho, de la democracia, del parlamentarismo. Es una parte importante de la idiosincrasia polaca, de ese derecho inalienable de ser independientes y el orgullo de ser quienes somos.

Hoy, no solo celebramos la importancia de la Constitución en sí misma, sino todos los significados que esta ha ido adquiriendo a través de la historia que ha vivido Polonia. Que sea esta una inspiración para construir una Europa aún más integrada, en donde se resalten por siempre los ideales de unidad, sacrificio, solidaridad y nacionalismo.


Milena Lukasiewicz, es Encargada de Negocios a.i. de la Embajada de la República de Polonia en Venezuela