Carta abierta al pueblo de Venezuela y la comunidad internacional: Llegó el momento de un Acuerdo de Salvación Nacional

Personas despliegan una enorme bandera de Venezuela al participar en una protesta en contra del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas. Abril 10, 2019. REUTERS/Ivan Alvarado/Foto de archivo

 

Estas líneas las escribo mientras Venezuela vive la peor crisis humanitaria, política, económica y por sobre todo social y sanitaria de toda su historia.

Estamos utilizando todos los mecanismos que dependen de nosotros, pero aun falta lograr el objetivo fundamental: recuperar nuestra democracia, el Estado de Derecho y de un régimen de libertades en Venezuela.

La ruta de las elecciones sigue saboteada por la dictadura: el nombramiento de una nueva autoridad electoral parcializada, controlada por el régimen y en violación de la normativa constitucional, sólo ofrece espejismos disfrazados de concesiones políticas que no resolverán la crisis venezolana. El régimen sigue controlando el Consejo Nacional Electoral, lo que resta credibilidad y legitimidad a cualquier elección que se produzca.

En estos momentos difíciles, Venezuela requiere encontrar soluciones viables y urgentes a la crisis.
Hace apenas algunas horas, con el acuerdo de las fuerzas políticas que respaldan al Gobierno Interino, he propuesto un Acuerdo de Salvación Nacional.

Este acuerdo debe surgir tras un proceso de negociación entre el Gobierno Interino, las fuerzas democráticas que lo respaldan y los representantes del régimen de Nicolás Maduro, contando con el apoyo, facilitación y garantía de los países amigos.
No somos ingenuos y no queremos repetir los errores de los procesos de diálogo anteriores que han sido utilizados por la dictadura para dividirnos, ganar tiempo y consolidar su presencia en el poder. No ha sido posible llegar a acuerdo alguno y cuando ello ha ocurrido, el régimen usurpador incumplió siempre lo acordado.

El Acuerdo de Salvación Nacional incluye cuatro grandes compromisos

1. La convocatoria de elecciones presidenciales, parlamentarias, regionales y municipales con aceptación de las reglas básicas que rigen una elección democrática y observación internacional calificada y oportuna de todo el proceso.
2. El ingreso, urgente y masivo, a Venezuela de ayuda humanitaria y de vacunas contra el COVID 19, manejado por organizaciones internacionales de inobjetable solvencia.
3. Garantías democráticas para todos los actores políticos y organizaciones sociales, tanto del chavismo como de las fuerzas democráticas, con medidas de reconciliación, reinstitucionalización, liberación de todos los presos políticos, retorno de los exiliados y claros mecanismos de justicia transicional.
4. La comunidad internacional garantizaría un levantamiento progresivo de las sanciones existentes, condicionado al efectivo cumplimiento del acuerdo.

Necesitamos de la comunidad internacional el acompañamiento del proceso y la definición de medidas contundentes de presión contra el régimen de Nicolás Maduro, si una vez más vuelve a eludir un acuerdo sensato, que busca un mejor futuro para todos los venezolanos.

Sabemos que la presión internacional no es suficiente. Es vital que la sociedad civil venezolana acompañe este proceso y presione por acuerdos que realmente sirvan para generar cambios estructurales para el país. El plan de la dictadura es continuar simulando negociaciones paralelas y supuestas concesiones parciales para dividir a las fuerzas democráticas y a los miembros de la comunidad internacional. No podemos seguir cayendo en esas trampas.

Estoy dispuesto a asumir todos los compromisos que hagan falta y a hacer todas las concesiones que sean necesarias, si es por el bien de Venezuela. Estoy igualmente dispuesto a construir y participar en cualquier proceso que contribuya a la unidad de todos los demócratas venezolanos y a dar mayor legitimidad al liderazgo político.

Por ello llamo a todos a la unidad para impulsar y reforzar la presión interna e internacional, para exigir este Acuerdo de Salvación Nacional.

Venezuela necesita una solución urgente y real. Las elecciones libres son el único camino para lograrla.